Con las posibilidades de encontrar personas vivas bajo los escombros reducidas a hallazgos milagrosos, el desafío para las autoridades colombianas es encarar la reconstrucción de las zonas afectadas, con más de 100.000 damnificados y decenas de miles de viviendas destruidas y dañadas. Mientras en varios centros urbanos castigados, los residentes piensan cómo continuar después de perderlo todo, las necesidades son aún más acuciantes en zonas que, incluso antes del desastre, ya sufrían carencias.