Los bomberos franceses se grapan por primera vez con inmensas nubes de fuego, conocidas como nubes de pirocumulonimbus, creadas por incendios extremos, mientras luchan por traer un inferno forestal en el suroeste de Francia bajo control. El investigador francés Jean-Baptiste Filippi dice que el fenómeno es otra consecuencia del cambio climático relacionado con el ser humano.