Wall Street atraviesa un momento de récords y los activos de los países emergentes se beneficiaron en los últimos días de un escenario internacional favorable. Sin embargo, la Argentina quedó a contramano: acciones y bonos registraron caídas y los inversores comenzaron a reducir su exposición al país.

En la jerga financiera, el movimiento se conoce como risk off. Los grandes bancos, fondos y brokers están optando por llegar con posiciones más reducidas al proceso electoral de 2027, que comenzó a pesar en las decisiones mucho antes de lo esperado.

Las últimas encuestas encendieron las primeras alertas. Analistas que a comienzos del año asignaban más de un 70% de posibilidades a una reelección de Javier Milei redujeron sus previsiones. Sergio Berensztein, por ejemplo, consideró que con los actuales niveles de aceptación el Presidente no tiene asegurado un triunfo en primera vuelta.

Negocios atractivos, pero inversores más cautelosos

El cambio de humor se refleja en el riesgo país, que estuvo cerca de perforar los 400 puntos básicos a mediados de julio y volvió a ubicarse en torno a los 470 puntos.

“Esperábamos que la cuestión electoral no se transforme en algo decisivo para tomar decisiones hasta principios de 2027, pero está claro que el proceso se adelantó”, explicó Ezequiel Fernández, director de research corporativo de Balanz.

La cautela contrasta con los resultados de las empresas argentinas. Las energéticas registraron fuertes ganancias durante el segundo trimestre, favorecidas por el aumento de la producción y las exportaciones. Los bancos también mostraron señales positivas, mientras Telecom y las compañías de servicios públicos exhibieron buenos niveles de rentabilidad.

Sin embargo, los balances no alcanzaron para sostener las cotizaciones. El S&P Merval medido en dólares retrocedió hasta la zona de los 1.865 puntos luego de alcanzar máximos cercanos a 2.200 durante la primera parte del año. Las acciones financieras acumulan, además, bajas de entre 15% y 20% en dólares en los últimos 30 días.