Facundo Aché

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El 1 a 1 frente a Atlético Tucumán tiene sabor a poco, no hay dudas. Sin embargo, el empate logrado sobre la hora gracias al penal ejecutado por Marcelo Torres aportó algo de tranquilidad en una noche que venía mal barajada. Gimnasia no merecía perder y el punto suma aunque deberá encontrar victorias pronto para sostener el lugar entre los ocho mejores del Clausura. Y ni hablar de la lucha por entrar a la Sudamericana.

El Lobo no merecía perder. La derrota parecía inevitable porque Ariel Pereyra había agotado variantes, cambiado nombres y el gol aparecía. Sin embargo, una acción sin gran peligro terminó cambiando el resultado: Franco Torres peleó una pelota, el defensor lo pisó y el pisotón fue dentro del área. Pasó casi desapercibido para todos menos para Germán Delfino, que llamó desde el VAR y avisó del penal. Y a pesar de que Luis Ingolotti -el arquero de pobre paso por el Tripero fue el malo de la película- lo “charló”, Marcelo Torres demostró que es un especialista más allá de aquel remate fatídico en cancha de Racing, fusiló al golero y selló el 1 a 1 definitivo.

El cambio de receta del Pata no funcionó, porque el Tripero alejó a Nacho Fernández de la chance de abastecer a los delanteros. Ignacio Miramón, la figura del conjunto albiazul, compensó casi siempre esa mitad de cancha un tanto descompensada, pero los cambios en el conjunto tucumano y su desgaste ayudaron a los mejores momentos del equipo de Falcioni.

El primer tiempo del Lobo tuvo demasiada intensidad y poco juego. Intentó meter presión constante para lastimar por las bandas contra un rival que apostó a la salida rápida de contra. Sin embargo, Gimnasia prometió mucho y generó poco, carente de juego y con Nacho Fernández sin poder darle pelotas de calidad a los delanteros.

De todos modos, el Tripero avisó con un par de remates de larga distancia de Nacho Miramón y con un disparo de Maximiliano Zalazar desde casi 50 metros que se fue cerca del arco de Luis Ingolotti. El equipo de Falcioni tampoco eligió mejor: Ruíz Rodríguez decidió buscar el pase hacia adentro cuando había quedado mano a mano con Insfrán y la jugada no pasó a mayores.

En el inicio del complemento aparecieron algunos espacios. El Lobo avisó con un remate de media distancia de Nacho Fernández, fácil para Ingolotti. El propio arquero voló hacia su izquierda y le sacó un gran remate a Ignacio Miramón que buscaba ángulo.

Insfrán se jugó la vida ante Ruíz Rodríguez y alcanzó a desviar el tiro. El Lobo buscó variantes de nombres y el ingresado Franco Torres tuvo un lindo remate que se fue cerca del caño izquierdo del arco tucumano. Un cabezazo de Enzo Martínez también estuvo cerca del gol y se fue apenas desviado.

Atlético, que levantó en el segundo tiempo, encontró premio excesivo a los 37 minutos del segundo tiempo, con un remate de Godoy que tuvo tiempo y espacio para pegarle a la pelota y marcar el 1 a 0. Ya en el descuento, Delfino desde el VAR le puso justicia a la noche en el Bosque platense y dejó al Lobo de cara a un futuro con necesidad de triunfos.