RIO DE JANEIRO, ENVIADO ESPECIAL
Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com
Argentina invadió Río de Janeiro, Así lo sienten los cariocas, que todavía no salen de su asombro por el partido que Boca le ganó a Vasco da Gama en el Maracaná, que lo depositó en la final de la Copa Sudamericana, situación que dejó al pueblo local con una tristeza inmensa porque hacía muchísimos años, más de 23, que no está en una conversación internacional. Ahora los que copan la parada son los de Estudiantes, que invadieron las calles de la Ciudad con sus colores, al tiempo que los Xeneizes empiezan a retirarse con una sonrisa de oreja a oreja.
Los del Pincha desembarcaron casi en su totalidad en la jornada de ayer. Desde todos los vuelos imaginables hasta los que no lo son. Por ejemplo muchos viajaron a Santiago de Chile y de ahí a Río porque sencillamente la tarifa era más barata pese a tener que realizar una mayor distancia. También, como ya se dijo, otros viajaron vía aérea hasta Puerto Iguazú y desde allí cruzaron a Foz para tomar un vuelo low cost. Muchos miles viajaron directamente en diferentes aerolíneas hasta la ciudad del partido y llegaron con mucha ilusión al aeropuerto Galeao, en medio de decenas de comitivas electorales, ya que el domingo se elige entre Lula y Bolsonaro a nuevo presidente del Brasil por los próximos cuatro años y las encuestas dan una polarización total: 50% a 49% que varía el ganador.
Lo que no acompañó fue el día. Feo a la mañana, horrible a la tarde y frío por la noche. Algunos bromeaban y decían que era parecido a Mar del Plata en invierno pero a diferencia de enfrentar a Aldosivi o Alvarado el que los esperaba era Flamengo. Si bien muchos pasaron por la playa para despuntar el vicio o calmar la ansiedad de los más chicos, lo real era que el clima no estaba para estar sin remera en la arena o metiéndose al mar. Todo lo contrario. De hecho por varias horas del día el ingreso al Cristo Redentor estuvo cerrado porque no se veía absolutamente nada y no valía la pena. Hace casi una semana que el clima está así en Río de Janeiro, se prevé que siga unos cuantos días más y peligra la temporada de verano exitosa por culpa de este fenómeno de El Niño.
Se destaca en la delegación la presencia de la Brujita Verón, siendo parte de la comitiva
De todos los barrios de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena, la Ciudad de Buenos Aires, San Isidro, Moreno, Castelar, Zona Sur y Mar del Plata llegaron los hinchas que no dudaron en invertir un dinero para estar cerca del club de sus amores, que por sexta vez se clasificó a una semifinal de Copa Libertadores. La última había sido en el año 2009. “Mi abuelo, mi viejo, yo y ahora mis hijos vivieron esta experiencia que es única. No sé cómo terminará la historia, pero sin dudas que no hay dinero que se pueda pagar para vivirla. Desde ya muchas gracias a Estudiantes por permitirme sentir esto una vez más, pensé que ya no lo iba a vivir más”, contó Osvaldo Portaluppi, un veterano de casi 75 años que viajó con hijos y nietos a este experiencia que de por sí asoma complicada para el Pincha pero nunca imposible. Está la bandera que flamea siempre en UNO y otros estadios: “Sabemos de imposibles”.
El plantel llegó por la noche al Windsor Barra, en este sector alejado y exclusivo de la Ciudad. Un grupo de casi 100 hinchas esperó el arribo de la delegación con Marcos Rojo sonriendo porque por fin recibió la habilitación de la Conmebol para poder jugar y estar en la consideración del técnico. Un récord del defensor surgido en el Pincha que disputará esta instancia con tres clubes diferentes: Estudiantes, Boca y Racing. Ahora repetirá con el equipo albirrojo. También se destacó en la delegación la presencia de Juan Sebastián Verón, con familiares y amigos, siendo parte de la comitiva que salió desde Ezeiza en vuelo chárter y pisó suelo carioca pasadas las 21. Una hora después llegó al hotel.