El doblete sísmico que se registró en Venezuela el 24 de junio dejó en evidencia las fallas en el protocolo de deportación de los migrantes tras su llegada al país. Por orden del Gobierno, 146 ciudadanos venezolanos del vuelo 164 proveniente de Texas (EE. UU.), entre ellos siete niños, fueron obligados a permanecer en un recinto denominado Hotel Santuario, en La Guaira, que se desplomó por los terremotos.