Para Rosa Elvira, cuatro décadas de trabajo en el Consulado de México en Los Ángeles están a punto de terminar de la peor manera. Su último día laboral será el 21 de agosto. El despido es consecuencia de una política diplomática de Estados Unidos que durante la última década ha reducido el periodo de vigencia de las visas que otorgan a los trabajadores consulares bajo contrato. Pero perder el empleo no es la única preocupación de esta mexicana. El permiso migratorio vencerá el próximo verano y, si decide permanecer en el país una vez que expire, se convertiría en una migrante irregular.

Seguir leyendo