Por CARLOS GIORDANO (*) “Ir a nuestras universidades a vivir, no a pasar por ellas”, Deodoro Roca La Universidad es un lugar construido por todos: por quienes nos dan la oportunidad de vivirla, por quiénes pasan por ella, por quienes la vivimos y por quienes la debatimos para aportar o defenestrar su supervivencia. La “sociedad”, que nos responsabiliza con los recursos que aporta para encontrar sentidos y destinos que transformen la habitabilidad del planeta, del futuro, de los sueños, de lo cotidiano, de lo personal y de lo colectivo, nos lee con atención. Tomo ninguna banalidad intelectual de cualquier maldad. Deseo ser debatido con la misma actitud. Lo digo como alguien que todavía se escandaliza por la manipulación del “malentendido mediático” (los Medios no informan, sino forman en y desde su paradigma, su ideología, su cultura, sus intereses). Alguien que obligado, viví en las batallas de 1982 por Malvinas y fui responsabilizado de eso y de lo de hoy. Alguien que nació en cuna pueblerina, en las agonías finales del siglo pasado y elige plantar cara a los estertores de clase que aún cubren la totalidad del frente de acción que nunca deja de ser violento y que tiene pretensiones estéticas revestidas de una representatividad no fundada en determinaciones democráticas. Alguien que ha sido citado como parte de una organización -la UNLP- definida, al menos, como que oculta deliberadamente información sobre lo que hace, con qué lo hace y en provecho de quién lo hace. Ante esos dichos -editoriales- publicados en el periódico más antiguo de la ciudad de La Plata, planteo algunas precisiones de lo que producimos: la UNLP, desde 2004 se gestiona con un Plan Estratégico como instrumento prospectivo de definiciones académicas, culturales, educativas, históricas. Con él (1), cumplimos los Objetivos estatutarios (2) que han sido refrendados por la reciente unanimidad de los 270 votos nominales de los asambleístas al elegir a Fernando Tauber como Presidente. Es decir, no es la mera voluntad de opinión de un individuo o de intereses mediáticos sino de una política expresada y ordenada por los mecanismos consolidados de la Autonomía, de Leyes de la Nación, de voces unánimes en libre albedrío, de ciudadanos que asumen la representación del cogobierno, como derecho constituido en luchas democráticas, frente a avasallamientos nada metafóricos, en crímenes públicos, contra estados de opinión. La enseñanza, la investigación, la extensión, la administración, la gestión, la transferencia, la producción, la innovación, la vinculación, son nuestras claves conceptuales y operativas. Y nos identifican “instituciones” reformistas únicas (geográfica e históricamente): Cogobierno, Gratuidad, Laicidad, Autonomía, Autarquía, Inclusión, Universalidad de derechos, Voluntad de la acción, Crítica permanente de lo propio realizado, Prospectiva humanitaria y planetaria, Democracia soberana y patriótica... Vayan estas aclaraciones para recuperar la información pública sobre lo que hacemos, con qué, en provecho de quiénes y, sobre todo, el sentido moral y ético de nuestra acción. Hasta aquí, todo lo nuestro. Aunque ¿qué hacer con los propios, con todos, no sólo con los que coincidimos en todo? ¿Qué hacer con todos? Parafraseo, no sin preocupación, a Malthus al decir que un hombre nacido en un mundo ya poseído, si no puede obtener de sus progenitores una subsistencia que tiene motivos para exigir, y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho que reivindicar sobre su mínima porción de alimentos, y, en realidad, no tiene razones para estar donde está. No hay un cubierto para él en el opulento banquete (...) Demasiado tarde comprenden los comensales el error (…) desoyendo el deseo del gran señor del festín (…) por lo cual se había negado cortésmente a aceptar a los recién llegados. En fin, sumar construcción de inclusiones y no despidos, de incorporaciones al banquete y no hambrunas, de armonías irregulares y no compases exquisitos pensados contra la vida… coconstruir la Educación Pública desde la Universidad, resistir como el Pueblo en su paciencia soberana, en su capacidad para sobrevivir, en su diaria cultura solidaria… propongo festejar ningún malentendido. En esta voluntad, digo y comparto. (*) Secretario general UNLP 1) https://unlp.edu.ar/plan-estrategico/ 2) https://unlp.edu.ar/wp-content/uploads/20/120/722e7f1b616ac158e02d148aaeb762aa.pdf N.de la R.: Los artículos de personas que desean exponer un pensamiento distinto, o incluso opuesto, a las posiciones editoriales de EL DIA son difundidos por el propio periódico sin ningún tipo de condicionamiento. Este diario es una tribuna abierta para todos y por eso ha perdurado en el tiempo, atravesando las mismas vicisitudes que la totalidad de los argentinos. Es cierto que, bajo el sistema democrático, los medios de comunicación no se someten a votaciones para determinar su existencia; son sus lectores -tanto en las ediciones digitales como en papel- quienes, al pagar por informarse y recibir otros servicios, determinan la vigencia del periodismo escrito e independiente. Hace pocas semanas, el diario publicó cuatro artículos de funcionarios de una institución pública que sostenían un mismo punto de vista, claramente distinto de la postura expresada en nuestros editoriales. Este principio de respeto por la diversidad de opiniones puede verificarse en eldia.com/educacion, donde se recopilan las publicaciones de este medio sobre todos los niveles de la enseñanza.