El teatro Volksbühne, uno de los más importantes de Alemania, fundado en 1914 bajo el lema “el arte para el pueblo”, abrió delante de su sede, en pleno centro de Berlín, una piscina temporal pública que se convirtió enseguida en la sensación del verano en la ciudad. Se llama Volksbad y la entrada es gratuita. Solo hay que reservar uno de los tiques de dos horas disponibles tres días antes, que vuelan en minutos. El recién nombrado director artístico de la institución, Matthias Lilienthal, decidió inaugurar su cargo con esta diversión acuática con un doble objetivo: por un lado, para ofrecer un refrigerio en un verano caluroso, pero también como una llamada de atención a los recortes culturales que sufre la capital alemana. Lo que no esperaba es que pocos días después de su inaguración se convirtiera también en el foco de una polémica política que derivó en el cierre del recinto en la jornada de este viernes.
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