Las hembras han estado durante décadas apartadas de la investigación biomédica. Se entendía que sus ciclos hormonales introducían mucha variabilidad y era más sencillo analizar machos, tanto humanos como de otras especies. Fueron incorporadas a los experimentos hace años, pero a menudo las seleccionadas eran individuos jóvenes que nunca habían pasado por un embarazo o una lactancia; una manera de simplificar el trabajo de laboratorio que quizás también eliminaba aquello que podía resultar más interesante.

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