Una alpinista escala en solitario la ‘Directa Americana’ al Dru: mismo peligro, distinta percepción del riesgo
En 1962, los estadounidenses Gary Hemming, Royal Robbins, Tom Frost y Chuck Pratt, es decir, cuatro de los grandes arquitectos de las vías de referencia abiertas en el Valle de Yosemite, viajaron a los Alpes para trasladar a la cuna del alpinismo su savoir faire. En la cara oeste del Petit Dru, 1.000 metros de granito vertical y orgullo de Chamonix, los cuatro establecieron un nuevo itinerario bautizado como Directa Americana, con una dificultad de ED+ (extremadamente difícil superior). Europa conoció una revolución: si hasta la fecha las grandes ascensiones se hacían a la carrera y buscando…
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Abrir la fuente originalEn 1962, los estadounidenses Gary Hemming, Royal Robbins, Tom Frost y Chuck Pratt, es decir, cuatro de los grandes arquitectos de las vías de referencia abiertas en el Valle de Yosemite, viajaron a los Alpes para trasladar a la cuna del alpinismo su savoir faire. En la cara oeste del Petit Dru, 1.000 metros de granito vertical y orgullo de Chamonix, los cuatro establecieron un nuevo itinerario bautizado como Directa Americana, con una dificultad de ED+ (extremadamente difícil superior). Europa conoció una revolución: si hasta la fecha las grandes ascensiones se hacían a la carrera y buscando las líneas débiles de la pared a costa de accidentes y dramas para escapar de la montaña, los americanos confiaban en equipos numerosos que trabajaban para montar hamacas en la pared bien aprovisionadas de todo lo necesario para resistir y avanzar lentamente. Buscaban líneas directas aunque para ello tuviesen que progresar en artificial, usando estribos y cantidades ingentes de material. Técnica y paciencia. Tal revolución duró bien poco. 20 años exactamente. Y lo que vino después resultó inconcebible. El 30 de junio de 1982, el francés Christophe Profit localizó el inicio de la Directa Americana, se calzó sus pies de gato, hundió alternativamente sus manos en la magnesera colgada de su cintura y, así, sin cuerda ni compañero, escaló la ruta en solo integral y en apenas tres horas. Los americanos habían invertido, 20 años atrás, algo más de dos días.
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