Un tribunal de Siria ha condenado a muerte este martes a Bachar el Asad. El juicio ha sido en ausencia porque el dictador —que rigió el país con mano de hierro entre 2000 y 2024, incluidos los casi 14 años de guerra— vive en Rusia: aprovechó las últimas horas de la ofensiva relámpago rebelde para escapar a uno de los países que más le había apoyado. Es la primera sentencia en su contra y ha sido celebrada en la zonas que más sufrieron los horrores de la dictadura y donde Ahmed El Sharaa, el hombre que lo derrocó y actual presidente, cuenta con más predicamento.
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