En cada célula de nuestro cuerpo van empaquetadas las instrucciones de la vida. Todo está ahí, en una larga molécula de ADN que, si se estirase en línea recta, mediría casi dos metros. Esa secuencia de letras químicas plegada de forma inimaginable contiene lo necesario para que el organismo respire, coma, baile, duerma o lea esta noticia.
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