El mercado energético se encuentra, a nivel mundial, en un estadio de inestabilidad. Es allí donde la Argentina tiene una oportunidad y, para Gustavo Perego, director de Abeceb, ya “hay un motor que se encendió”. En el marco del capítulo 4 del summit de Energía de LA NACION, el experto presentó una radiografía del sector y los proyectos que están sucediendo en el país.
Perego señaló que el mercado energético cambió a partir de la invasión de Rusia a Ucrania. “Eso está llevando a que el mercado esté oscilando mucho, donde vemos un precio del Brent que empezó a moverse entre los US$70 y US$80, con picos de US$100 o más en el último mes”, describió.
En este escenario marcado por la inestabilidad, regiones como Asia y Europa buscan “diversificar la cadena de provisión”. Un ejemplo de ello es el acuerdo entre Southern Energy (un consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG) y Alemania, un proyecto de US$7000 millones que, de acuerdo a Perego, es un “caso paradigmático para Argentina”.
“Hace recordar lo que fue, durante el gobierno de Avellaneda, cuando salió el primer barco con trigo hacia Europa. Estamos empezando este primer proceso de envío de GNL [gas licuado] a Europa”, precisó.
En ese sentido, aseguró que “hay un motor que se encendió” en el país. Las cifras dan cuenta de este fenómeno: el superávit energético superó los US$5000 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) del primer semestre de 2026. “Un récord histórico”, comentó Perego.
Ahora bien, alcanzar tales números es posible gracias a un cambio en la estructura de producción, y Vaca Muerta juega un rol clave en dicha transformación. “Vaca Muerta, que fue una promesa durante años, ya ha demostrado que es una realidad. El crecimiento récord que está teniendo mes a mes, la posibilidad de llegar al millón de barriles este año, nos muestra que Vaca Muerta ya es un hecho”, deslizó. Y aventuró que, en los próximos diez años, es posible imaginar “que tengamos un millón y medio de barriles diarios, algo que sería impensado para una Argentina de hace solo unos años atrás”.
Para Perego, hay dos factores fundamentales que demuestran el crecimiento del sector energético: las etapas de fractura y la cantidad de rigs que operan en el campo. “Estimamos que en 2026 podemos estar viendo 28.000 etapas y, para el año que viene, rondando las 38.000. Eso podría significar que la capacidad ociosa que se encuentra hoy en la cuenca podría estar llegando a su límite, imponiendo un cambio en términos de la necesidad de mayor inversión, tanto en bienes y servicios, y un impacto importante en la cadena”, detalló. A su vez, indicó que, para el final de la década, se podría pensar que la industria alcanzará las 50.000 etapas.
Nuevas inversiones, nuevos desafíos
En este contexto, las inversiones tienen un papel fundamental. Vaca Muerta, por ejemplo, actualmente atrae entre 10.000 y 11.000 millones de dólares de inversión y, hacia final de la década, podría llegar a los US$20.000 millones, dijo Perego.
“Esto significa un punto muy importante con respecto a la cadena de valor petrolera, porque en el momento que Argentina se establece como proveedor internacional de molécula, tiene que competir con el resto del mercado. Eso significa mayor eficiencia, mayor tensión y mayor presión sobre la cadena de valor”, profundizó.
En ese sentido, destacó que habrá un proceso de integración y especialización de la cadena de proveedores para “poder dar con el horizonte convergente que quiere la industria, que es Permian [formación de no convencional ubicada en EE.UU.]”.
Por otro lado, el experto sostuvo que “sin infraestructura, no hay exportación”, y completó: “La producción tiene una logística extraordinaria. Por un lado, el transporte de arena y bienes a Vaca Muerta, pero principalmente la posibilidad de sacar esa producción”. Dicha infraestructura, apuntó, no solo es útil para transportar gas y petróleo, sino también energía eléctrica.
En su conjunto, contar con gas abundante abre posibilidades para nuevas industrias, como data centers con inteligencia artificial (IA) en Vaca Muerta o el proyecto Fértil Pampa, la mayor planta de urea de América Latina.
“No solo la industria cree que este proceso va a seguir ocurriendo. El mercado está confiando en proyectos de inversión y en financiamiento, y cree que este motor que se prendió va a subsistir más allá de los vaivenes que pasen en Casa Rosada”, aseguró Perego.
Con este motor encendido, hay una década por delante que puede traer cuentas externas sanas, recursos fiscales genuinos, dólares abundantes, mayor competitividad y, posiblemente, un proceso de industrialización que “será muy grande para la Argentina”, resumió el experto.