La última vez que Mario Alberto Lover Martínez se comunicó con su familia fue alrededor del 7 de junio de 2025. Llamó desde el frente de batalla a Ciudad Ixtepec, en Oaxaca, por el cumpleaños de su madre, Amalia. Él era un soldado de élite de la extinta Policía Federal que se enroló en febrero del año pasado con los voluntarios extranjeros de las Fuerzas Armadas de Ucrania para la guerra con Rusia. Su familia tenía un grupo de WhatsApp y este avisaba cada vez que iba a salir a combate. Ernesto Zárate, su primo, dice que su reporte en esa ocasión fue rápido. Avisó que volvería y mandó videos de su unidad haciendo una oración conjunta antes de la misión. Sin embargo, dos días después recibieron una notificación de su comandante, un colombiano de nombre Dante, que les informó que su allegado murió en una zona fronteriza entre ambos países debido a un ataque simultáneo con bombardeo de drones y ráfagas de fuego. A más de un año de su deceso, el parte oficial es que se encuentra “desaparecido en combate”. Su cuerpo se quedó en el terreno. No se sabe si fue recuperado y su familia aún aguarda por la repatriación de sus restos sin ninguna certeza de que esto llegue a suceder.

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