Ucrania lanzó ayer cientos de drones contra Rusia en uno de sus mayores ataques aéreos desde el inicio de la guerra, una ofensiva que dejó al menos seis muertos y llevó nuevamente el conflicto al territorio ruso. Moscú aseguró haber derribado 822 drones durante la noche, mientras el alcalde de la capital, Sergei Sobyanin, afirmó que unos 600 se dirigían hacia la ciudad.

En la región de Moscú murió un hombre de 83 años cuando un dron impactó contra una vivienda. Además, un ataque provocó un incendio en un almacén de Wildberries, uno de los gigantes del comercio electrónico ruso. En Rostov, más de 150 drones golpearon tres localidades, con un saldo de cinco muertos, viviendas dañadas, una estación ferroviaria afectada y un incendio forestal.

Kiev intensificó este año sus ataques contra instalaciones militares, industrias y centros energéticos rusos, utilizando drones y misiles de largo alcance. El objetivo es aumentar la presión sobre Moscú y llevar los efectos de la guerra cada vez más cerca de su población.

Rusia respondió con nuevos ataques sobre Ucrania. En Kryvyi Rih, un misil mató a dos personas e hirió a otras 14, mientras que otra murió en Sumy. En Zaporiyia falleció una pareja al ser alcanzada su vivienda. En Kiev, seis personas resultaron heridas y un ataque incendió un conocido mercado de libros.