Aunque lento, el proceso de paz entre Turquía y el grupo armado kurdo PKK avanza con pasos que, hasta hace unos años, eran inimaginables y que ponen uno de los conflictos más sangrientos de Oriente Próximo en vías de solución. El último de estos pasos —y uno de los considerados clave en la hoja de ruta— ha sido la entrada en vigor esta madrugada, mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado, de la ley que permitirá el retorno y reintegración en la sociedad turca de los miles de combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) encarcelados, echados al monte (en Turquía, Irak o Siria) o exiliados en Europa que no tengan delitos de sangre. No es una amnistía, pero casi.

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