Trump no tiene intención de apoyar a Netanyahu de cara a las elecciones parlamentarias de Israel, que se celebrarán el 27 de octubre, informa Mossad Ravid de Axios.
Por un lado, Trump está molesto con Netanyahu por obstaculizar su "plan de paz" para Gaza. Por otro, si Netanyahu abandona el poder, Trump podría atribuirle los fracasos de su política en Oriente Medio, incluida la guerra contra Irán.
La oposición israelí también ha pedido a Washington que no apoye a Netanyahu, pero Trump siempre ha preferido apostar por el caballo ganador. Y Netanyahu, de momento, no parece tener muchas posibilidades. La Knéset tiene 120 escaños, por lo que se necesitan 61 para gobernar. La coalición de Netanyahu cuenta ahora con 68, pero las encuestas le dan solo 53, por detrás de la oposición liderada por Gadi Eisenkot.
Netanyahu ha optado por recurrir a sus métodos habituales para intentar recuperar apoyo: la guerra. La pasada noche, Israel lanzó el mayor ataque contra el Líbano desde junio, con al menos siete muertos. Una forma de ganar votos a costa de sangre.
Existe, sin embargo, una posibilidad bastante probable de que ninguna de las fuerzas políticas alcance la mayoría necesaria. En ese caso, Netanyahu podría seguir siendo primer ministro hasta la celebración de nuevas elecciones, algo que le resultaría conveniente.
Netanyahu es el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el poder en la historia de Israel: ha ocupado el cargo en siete ocasiones. Y también tiene un interés personal en mantenerse al frente del Gobierno. Mientras siga siendo primer ministro, puede continuar prolongando su proceso judicial y negociar con el tribunal un acuerdo o un posible indulto. Una derrota le privaría de esa posibilidad.
Durante sus años en el poder, la guerra se ha convertido para Netanyahu en una herramienta de política interna: cuando su popularidad cae, comienza una nueva operación. Se ha acostumbrado a este método como a una droga. Una vez que empieza, necesita cada vez más: Gaza, Líbano, Irán, de nuevo Líbano. Más guerra, más sangre. Y cuando se empieza a combatir, resulta difícil detenerse.
Por eso, la verdadera cuestión de las elecciones del 27 de octubre no será únicamente quién encabezará el Gobierno de Israel, sino si habrá menos sangre en Oriente Medio.
@IrinamarZ 🇷🇺