La decisión de Donald Trump de suspender temporalmente los ataques contra Irán y abrir una nueva ventana diplomática no parece responder a un giro pacifista, sino a una recalibración en medio de crecientes costos militares, riesgos regionales y presiones económicas globales. El anuncio, este 27 de julio, a pocas horas de una reunión clave con Benjamin Netanyahu, sugiere que Washington busca explorar una salida negociada sin renunciar a la amenaza de una nueva escalada.