Los lugareños tienen miedo de dejar a sus hijos fuera y no pueden acceder a playas que los migrantes han ocupado y cubierto de basura, orina y excremento.
Los médicos están advirtiendo sobre brotes como tuberculosis, cólera, sarampión, sarna y diarrea infecciosa. El hospital local está abrumado y los números de casos siguen subiendo.
Añadiendo a la tensión, fuentes de inteligencia reportan un grupo de Facebook con más de 100.000 miembros ha pedido un segundo cruce de masas, con una fecha fijada para el 15 de agosto, la marca de un año después de la primera ola.
