Live Nation, a través de DF Entertainment, fue el único oferente una licitación exprés y el gobierno le dará la organización de la Misa del Papa en Palermo. La empresa cobrará cerca de 8300 millones de pesos por producir el evento. Hubo solo cinco días para presentar los pliegos y costará más que el show de los Rolling Stones en Río de Janeiro.

La licitación tiene más de 700 puntos y fue a todo o nada: no permitió que los oferentes presenten por "renglón separado". Eso hubiera abierto el proceso de compra a más participantes y dado mayor competitividad a los precios.

El pliego se publicó el 14 de octubre a las 19.30. Un minuto más tarde se abrió la posibilidad de consultas, que cerró a las 19.32 del día siguiente. El 20 de octubre se abrieron los sobres con las ofertas. "Ni siquiera llegás a leer el pliego y ya cerró la posibilidad de hacer preguntas", se quejó un empresario que evaluó presentarse.

El gobierno sabía de la visita del Papa desde la primera semana de agosto y uno de los mayores interrogantes es por qué esperaron hasta octubre para llamar a licitación.

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Otra peculiaridad del proceso es que fueron invitadas a participar tres empresas: DF Entretainment, la ganadora, Oymyakon y Five pro events. La primera pertenece a Diego Finkelstein y Live Nation, la segunda a Diego Sáenz y la última a Diego Iraola. Ni Sáenz ni Iraola se presentaron.

Otra peculiaridad del proceso es que fueron invitadas a participar tres empresas: DF Entretainment, la ganadora, Oymyakon y Five pro events. La primera pertenece a Diego Finkelstein y Live Nation, la segunda a Diego Sáenz y la última a Diego Iraola. Ni Sáenz ni Iraola se presentaron.

"A los que invitaron les dieron el expediente antes de que se publicara. En un proceso con tan poco tiempo es una ventaja enorme tener acceso al expediente con anticipación. No se entiende cuál fue el criterio para dejar a otros productores grandes afuera", rechazó el empresario. "Nadie que no tenga el pliego de antemano puede llegar. Cuatro o cinco días no alcanza ni siquiera para pedir los presupuestos a los proveedores", agregó.

El total supera los 4,5 millones de dólares que costó organizar el show de los Rolling Stones en Río de Janeiro en 2006. En esa ocasión, frente a las playas de Copacabana, un millón y medio de personas escucharon clásicos como Jumping Jack Flash, Satisfaction o la mismísima Sympathy for the Devil.

Hubo más de 10 mil personas para brindar asistencia y seguridad, entre los que se contaron 6 mil policías. El escenario midió 24 x 70 y se utilizaron más de 100 toneladas de equipos de luces y sonido.