Un tiroteo llevado a cabo por un niño de 14 años dejó ocho muertos y 23 heridos a las afueras de la capital de Tailandia. El adolescente mató a sus dos abuelos en su casa y luego fue a su escuela, donde asesinó a cinco personas. La matanza ha impactado a la sociedad de esta nación y ha puesto sobre el ojo del huracán a la legislación sobre el porte legal de armas por parte de civiles.