Estrella del cine indie internacional y nacido en Québec, su dominio del inglés y del francés ha sido una ventaja para acceder a películas y personajes interesantes a ambos lados del Atlántico. También su físico peculiar —alto, delgado, con enormes ojos muy abiertos— ha sido clave para que Théodore Pellerin, a sus 29 años, no haya caído en lugares comunes en su carrera como actor. Una carrera que suma más de 10 años de experiencia y más de 40 proyectos entre series, cortos y largometrajes. Con secundarios destacados en Solo el fin del mundo (2016), de Xavier Dolan, Identidad borrada (2018), de Joel Edgerton, o Nunca, casi nunca, a veces, siempre (2020), de Eliza Hittman, ha sido en los últimos cinco años cuando su visibilidad internacional se ha disparado.
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