A la hora de elegir dónde ver el fenómeno astronómico del año ―en realidad, de los últimos 121 años, ya que en la Península no se ha visto un eclipse total de Sol desde 1905―, el tiempo va a ser la auténtica clave: puede que haya elegido el punto más alto y más fetén dentro de la franja de totalidad ―una lengua de oeste a este que va desde Galicia hasta Baleares―, pero si hay nubes, no se verá un carajo.
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