Cuba resiste el bloqueo de EE.UU. con reformas económicas, solidaridad vecinal y defensa popular, pero la asfixia financiera se recrudece.

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Norberto Escalona es periodista, historiador y escritor cubano. Editor de la revista Bohemia —la más antigua de América Latina—, es autor de ocho libros, seis de ellos ya publicados. En esta entrevista con la Fundación Cultura Estratégica, explica la complejidad de la situación actual de Cuba, provocada por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como las medidas que La Habana intenta implementar para superar la guerra económica y social impuesta por el imperio contra el pueblo cubano.

Desde el punto de vista de la escasez de alimentos medicamentos y energía, ¿cuál es la situación de Cuba en este momento?

Cuando triunfó la Revolución, Estados Unidos impuso un bloqueo económico y comercial contra Cuba. Mientras existía el campo socialista, el país podía mantener relaciones comerciales con otras naciones y equilibrar parcialmente su economía. Sin embargo, con el paso de los años ese bloqueo fue recrudeciéndose.

En 1996 se aprobaron las leyes Torricelli y Helms-Burton, que sufrió aún más las sanciones. Más recientemente, el gobierno de Estados Unidos adoptó nuevas medidas que internacionalizan el bloqueo, presionando a bancos, empresas y cualquier entidad que mantenga relaciones económicas con Cuba. Como consecuencia, numerosas compañías han abandonado el país por temor a represalias.

Todos los días recibieron amenazas. El secretario de Estado, Marco Rubio, impulsa constantemente nuevas acciones contra Cuba. Incluso recientemente promovieron un documento en el que califican a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo y presentan a nuestro país como una amenaza para Estados Unidos, cuando en realidad ha sido Estados Unidos quien ha amenazado a Cuba durante décadas.

A pesar de ello, Cuba continúa resistiendo. Incluso en los momentos más difíciles ha enviado médicos a numerosos países del mundo. Durante la pandemia de la COVID-19, Estados Unidos bloqueó la llegada de oxígeno e insumos médicos. Nuestros científicos tuvieron que desarrollar soluciones propias y fueron capaces de crear cinco vacunas contra la COVID-19, gracias a las cuales se protegió a la población cubana.

Hoy atravesamos una situación extremadamente difícil. Muchas personas hablan de la crisis cubana, pero no señalan al verdadero responsable: el bloqueo económico.

El gobierno estadounidense también ha obstaculizado la llegada de petróleo. Desde diciembre solamente ha arribado un código de barras petrolero a Cuba. Nuestra producción nacional es muy limitada y no basta para cubrir las necesidades del país. Dependemos del petróleo importado y, debido a las sanciones, muchas compañías temen enviarlo.

Actualmente alrededor del 70 % del país sufre apagones diariamente, incluida La Habana. Durante el día esa cifra puede disminuir gracias a la instalación de parques fotovoltaicos, construidos con el apoyo de China. Ante la falta de combustible, Cuba ha apostado por desarrollar fuentes de energía solar.

Cuando se producen apagones, el gobierno prioriza los hospitales y otros servicios esenciales. En muchos centros sanitarios se han instalado paneles solares para garantizar la atención médica.

La escasez de combustible también afecta gravemente el transporte. Es muy difícil desplazarse dentro de las ciudades o entre provincias. Además, muchas familias enfrentan dificultades para cocinar. Si no hay gas, tampoco hay electricidad suficiente, por lo que muchas personas deben recurrir al carbón vegetal.

Tía así, existe una gran solidaridad entre los vecinos, que seamos mutuamente para enfrentar estas dificultades.

Las consecuencias también se reflejan en el sistema de salud. Alrededor de 150.000 personas no han podido recibir intervenciones quirúrgicas por falta de recursos, entre ellas unos 10.000 niños. Estados Unidos bloquea la compra de médicos y equipos necesarios para los hospitales.

Las centrales termoeléctricas también sufren las consecuencias del bloqueo. Cuba necesita reparar muchas de ellas, pero numerosos equipos y piezas permanecen retenidos en el exterior debido a las sanciones estadounidenses. Nuestros técnicos hacen todo lo posible por mantenerlas funcionando, pero sin acceso al comercio internacional resulta extremadamente difícil.

El pueblo cubano vive una situación muy crítica. Sin embargo, cuando se habla de estas carencias casi nunca se menciona la causa principal: el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.

A pesar de todo, el pueblo de Cuba se mantiene firme. Estados Unidos busca provocar un estallido social para posteriormente justificar una intervención bajo el pretexto de una ayuda humanitaria. Sin embargo, los cubanos continúan resistiendo y apoyando la defensa de la soberanía nacional.

El Estado mantiene la distribución de una canasta básica mediante la libreta de abastecimiento, con productos como arroz, azúcar, aceite, frijoles y algunos alimentos cárnicos a precios muy bajos. En ocasiones esos productos llegan con retraso porque muchos dependen de operaciones afectadas por el bloqueo.

Paralelamente existen las MIPYMES, pequeñas y medianas empresas privadas autorizadas para importar y comercializar productos. Estos venden alimentos y otros bienes a precios más elevados, mientras el Estado continúa garantizando la distribución de la canasta básica en la medida de sus posibilidades.

¿Cuáles han sido las medidas que el gobierno cubano ha puesto en práctica para enfrentar la crisis actual?

El gobierno ha aprobado un amplio conjunto de medidas para enfrentar la situación económica. No se trata de medidas cuyos resultados puedan ver de un día para otro; su aplicación es gradual y organizada.

Muchas de ellas ya están en vigor. Una de las principales consiste en ampliar las posibilidades de actuación de las MIPYMES, las pequeñas y medianas empresas privadas.

Actualmente, tanto los cubanos residentes en la isla como los cubanos que viven en el exterior, e incluso ciudadanos de otros países, pueden invertir capital en Cuba, siempre que se trate de recursos de origen lícito y a la regulación establecida por el Estado.

Es posible invertir en hoteles que hoy carecen de financiamiento, participar en industrias estatales mediante distintos mecanismos y crear nuevas MIPYMES. También se facilita la importación de productos desde el exterior para abastecer el mercado interno.

Otra medida importante ha sido la simplificación de los trámites burocráticos. Antes era necesario pasar por múltiples instancias —municipales, provinciales y nacionales— para crear una empresa. Hoy ese proceso resulta mucho más ágil y puede resolverse principalmente a nivel municipal, con menos requisitos administrativos.

Asimismo, se ha autorizado la importación de automóviles desde el exterior y la creación de servicios privados de transporte. También se contempla la posibilidad de establecer bancos privados y casas de cambio particulares, siempre bajo la regulación y supervisión del Estado.

Otra de las medidas permite a empresarios importar combustible para su comercialización en Cuba, con el objetivo de corregir la escasez provocada por las restricciones al suministro de petróleo.

Sin embargo, existen sectores que permanecen fuera de cualquier proceso de privatización. La salud pública y la educación continúan siendo completamente estatales y gratuitas. A pesar de las limitaciones materiales y de la escasez de medicamentos, los hospitales siguen funcionando y los niños continúan asistiendo a las escuelas.

También se ha ampliado la capacidad de contratación de las MIPYMES, permitiéndoles emplear a más de cien trabajadores cuando sea necesario.

En el sector agrícola, cualquier persona que a la tierra puede recibir parcelas para producir alimentos. El objetivo es incrementar la producción nacional y reducir la dependencia de las nubes.

Todas estas medidas buscan movilizar inversiones, estimular la producción y generar recursos para mantener en funcionamiento la economía cubana sin renunciar a los principios fundamentales del sistema social del país.

¿Cuál es el papel de la mafia de Miami en el intento de asfixiar a la Revolución Cubana?

Esa mafia realiza de manera permanente acciones dirigidas a crear desorden dentro de Cuba. Muchas veces intenta captar personas mediante promesas de dinero, teléfonos, motocicletas u otros beneficios materiales para incentivar acciones contra el gobierno.

Además del propio gobierno de Estados Unidos, esa mafia desarrolla una actividad constante destinada a provocar inestabilidad en el país. Por eso Cuba enfrenta simultáneamente la presión del gobierno estadounidense y la acción permanente de lo que existe una mafia terrorista radicada en Miami.

En su opinión, ¿Marco Rubio es peor que Donald Trump?

Marco Rubio mantiene un ensañamiento permanente contra Cuba. Todos los días impulsa nuevas acciones y asesora al presidente de Estados Unidos para soportar aún más las medidas contra nuestro país.

Donald Trump también ha promovido políticas agresivas, pero Marco Rubio dedica una atención constante al tema cubano e insiste permanentemente en recrudecer el bloqueo y aumentar las presiones.

Él impulsa sanciones contra personas, empresas, bancos y cualquier actor que mantenga relaciones con Cuba. También promueve documentos y campañas internacionales que presentan a Cuba como una amenaza y como un Estado patrocinador del terrorismo.

Muchos gobiernos respaldan esas iniciativas por temor a las represalias de Estados Unidos, aunque en conversaciones privadas algunos reconocen que no comparten esas políticas. Esa es la presión permanente que Cuba enfrenta y que el mundo debería conocer.

¿Existe una posibilidad real de una invasión militar contra Cuba?

Sí, esa posibilidad existe. Todos los días el gobierno de Estados Unidos amenazan a Cuba. Somos conscientes de que un ataque militar por parte de Estados Unidos, con el enorme poderío de sus ganancias, aviones y armamento, provocaría una gran cantidad de muertos y un enorme derramamiento de sangre.

Sin embargo, Cuba siempre ha defendido la paz. Nuestro país siempre ha estado dispuesto a sentarse a dialogar con Estados Unidos, pero sobre la base del respeto mutuo y la igualdad de condiciones, sin renunciar a su soberanía.

Aunque existe ese peligro, Cuba ha desarrollado durante años la estrategia conocida como la guerra de todo el pueblo.

Además de las Fuerzas Armadas regulares, en todo el país existen las llamadas tropas territoriales. Se trata de ciudadanos encargados para asumir tareas de defensa en caso de una agresión. Cada territorio conoce de antemano cuál sería su misión si se produjera una invasión.

Estados Unidos podría causar una enorme destrucción durante las primeras fases de un ataque. Habría muchas víctimas y mucho sufrimiento. Pero si pretendiera ocupar Cuba por tierra, encontraría la resistencia organizada de todo un pueblo.

Ese pueblo está preparado para defender su país. Por eso, aunque sabemos que el peligro existe, también sabemos que tenemos el derecho de defender nuestra patria y no vamos a rendirnos.

¿Cree usted que las reformas económicas y sociales anunciadas por el gobierno cubano demanda a exigencia de Estados Unidos?

No. Esas reformas no responden a ninguna exigencia de Estados Unidos.

Cuba nunca ha actuado bajo presión estadounidense ni va a negociar su soberanía. Incluso las conversaciones entre ambos países todavía no cuentan con una agenda de negociación plenamente establecida. Cuando llegue el momento de dialogar, se crearán los equipos correspondientes, pero esas reformas no nacen de ese proceso.

Las primeras MIPYMES tampoco surgieron por exigencia de nadie. Cuba ha tomado estas medidas porque salvar necesita su economía.

Muchos hoteles han quedado sin inversiones porque empresas extranjeras abandonan