Ahora que Rosalía se ha pasado a la mística y el “filósofo del 15-M” Ernesto Castro se ha convertido al cristianismo, no es de extrañar que también la ciencia se deje seducir por Dios. Científicos de todo el mundo se animan a investigar temas como el cielo, la reencarnación o la inmortalidad del alma. Frente a ellos, una mayoritaria parte de la comunidad científica se muestra escéptica e incluso duda de que el método científico sirva para abordar estas cuestiones.

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