Pedro Sánchez estaba noqueado hace un año. El presidente llegó “hundido” al mes de agosto, recuerda uno de sus principales apoyos orgánicos e institucionales. Los escándalos de corrupción de José Luis Ábalos y Santos Cerdán y las acusaciones de acoso sexual a Francisco Salazar estuvieron a punto de tumbar al Gobierno: “Todos estábamos abatidos, el ambiente en La Moncloa era depresivo. Pesimismo puro. No teníamos nada claro cuánto iba a durar la legislatura. Ahora ya nadie duda de que lo hará hasta 2027″, asiente un miembro del Ejecutivo. Sánchez llegó a reconocer en el Congreso que se había planteado dimitir. No era la primera vez. En los cinco días de reflexión que se tomó a finales de abril de 2024 por el inicio de la causa judicial contra su esposa ya estuvo a punto de tirar la toalla.

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