Pável Dúrov, el hombre que construyó con Telegram uno de los mayores imperios del planeta sobre la mensajería cifrada, se ha convertido este miércoles en fugitivo de la justicia rusa. El FSB, uno de los servicios de espionaje rusos herederos del KGB, ha imputado al empresario por presunta “colaboración con actividad terrorista” y ha iniciado el procedimiento para incluirlo en la lista de busca y captura internacional. El FSB acusa a Telegram de permitir operar a los servicios especiales de Ucrania, con un canal para reclutar a jóvenes en Rusia para cometer actos de “sabotaje y terrorismo”.
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