Los bajos niveles de agua registrados en los principales ríos de Europa han reducido la producción de electricidad y las ganancias de las compañías deslumbradas, temiendo sobre el impacto económico del calor y las precipitaciones erráticas.
Los gobiernos de toda Europa central y oriental están adoptando medidas para conservar la electricidad y evitar una crisis energética, ya que los bajos niveles de agua registrados en el río Danubio han obligado a las centrales eléctricas al borde del cierre.