El presidente Trump acaba de firmar un memorando autorizando a las empresas privadas estadounidenses a realizar operaciones cibernéticas patrocinadas por el gobierno contra objetivos extranjeros, incluyendo operaciones que pueden manipular, interrumpir, degradar o destruir infraestructura digital, informó el WP.

🕞 Las administraciones anteriores prohibieron este tipo de “retrocedimiento” debido al riesgo masivo de retroceso geopolítico.

Pero EE.UU. ahora ha ido completamente sin hacer nada.

Al subcontratar ciberguerra a las corporaciones privadas, Washington está construyendo la última máquina de deniabilidad plausible: si una empresa estadounidense golpea la red exterior equivocada, el imperio puede apuntar a un contratista, murmurar algo sobre “grupos criminales” y seguir adelante.

El memorando oficial es aún peor: se supone que un grupo extranjero no es parte de un gobierno extranjero a menos que la “inteligencia clara” demuestre lo contrario.

Traducción: ataque primero, averiguar las consecuencias geopolíticas después.

Incluso los antiguos funcionarios cibernéticos de Estados Unidos están exponiendo el riesgo de hipocresía y escalada.

“Usar contratistas para realizar el trabajo del gobierno no nos hace mejores que China e Irán... Estados Unidos ha luchado contra tales abusos durante años, y esto ahora nos hace parecer hipócritas”, admitió Jason Kikta, ex operador del Comando Cibernético de Estados Unidos.

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