El acercamiento entre el Gobierno y el PRO comenzó a mostrar sus primeros límites. La flamante mesa política que integran Fernando de Andreis y Cristian Ritondo por el macrismo; Martín y Eduardo “Lule” Menem por La Libertad Avanza; y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, acordó reunirse cada dos semanas, aunque las diferencias sobre las PASO y el armado electoral de 2027 ya quedaron expuestas.

Uno de los principales puntos de conflicto es la reforma electoral. Mientras el Gobierno busca suspender o directamente eliminar las primarias, el PRO defiende su continuidad.

“Las PASO son un instrumento que funciona y da legitimidad. Personalmente creo que hay que mantenerlas”, sostuvo De Andreis, uno de los dirigentes de mayor confianza de Mauricio Macri.

La posición representa un problema para la Casa Rosada, que necesita los votos macristas para avanzar en el Congreso con la modificación del sistema electoral.

También existen diferencias sobre cómo debería construirse un eventual acuerdo para 2027. En el macrismo pretenden conservar protagonismo en la definición de candidaturas, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires.

Además, algunos dirigentes cuestionan que la alianza se limite a una conveniencia electoral. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, advirtió que “el rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”.

Hernán Lacunza, que lanzó su precandidatura presidencial con el aval de Macri, tampoco piensa abandonar por ahora sus aspiraciones y comenzó a marcar diferencias con algunas decisiones económicas del Ejecutivo.

KARINA AVANZA SOBRE EL BASTIÓN MACRISTA

El otro foco de tensión está en la Ciudad de Buenos Aires. Karina Milei ordenó a funcionarios nacionales intensificar sus recorridas por el distrito gobernado por el PRO desde 2007 y reforzar la construcción política de LLA.

La principal referente libertaria porteña, Pilar Ramírez, también busca instalar una agenda propia frente al gobierno de Jorge Macri. Entre sus iniciativas aparece una reforma política que propone eliminar las PASO porteñas y quitarle al Ejecutivo de la Ciudad la potestad de definir la fecha de las elecciones, para trasladarla a la Legislatura.

El avance libertario sobre el principal bastión electoral del macrismo agrega presión a una negociación nacional que recién comienza. Aunque ambos sectores coinciden en la necesidad de evitar una dispersión que beneficie al peronismo, las reglas electorales, las candidaturas y el reparto territorial anticipan una discusión compleja rumbo a 2027.