Seguramente te has encontrado varios fines de semana haciendo algún plan familiar nada motivador, con gente de clase de tus hijos, de las extraescolares de tus hijos o directamente con alguien a quien acaban de conocer en el camping, el parque o lugares parecidos. Seguramente entonces has pensado: “¿Qué demonios hago aquí y por qué estoy hablando con estos?“. Y es que igual que la gente que tiene perro y frecuenta un pipicán acaba hablando con personas de todo tipo e intereses con las que solo tienen en común una mascota, tú acabarás mezclándote con otros adultos desconocidos y lo único que tenéis como tema de conexión es que vigiláis a unos niños.
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