Palermo Chico no está acostumbrado a las sorpresas. Es uno de los barrios más caros y silenciosos de Buenos Aires, ese tipo de esquina donde las casonas tienen más metros de jardín que de fachada. Por eso, cuando ayer por la tarde una docena de personas disfrazadas de Gandalf, el mago de El Señor de los Anillos, se plantó frente a una de esas mansiones con una bandera gigante que decía “You shall not pass” (no pasarás), la escena parecía sacada de una producción de cosplay antes que de un conflicto político real.
La casa en cuestión pertenece a Peter Thiel, el multimillonario que acaba de desembolsar 12 millones de dólares para tener un “rincón propio” en ese barrio tan “chic”.
El motivo del escrache fue específico y puntual: el “grupo de los Gandalfs” cantó insultos al empresario en respuesta a su reciente desembarco en el sector energético argentino.
La protesta tuvo, además, un capítulo insólito: en medio del cántico, los manifestantes hicieron una pausa para aplaudir con respeto al Regimiento de Granaderos a Caballo, que pasaba por la avenida Figueroa Alcorta en el marco del homenaje por el 176° aniversario del fallecimiento del General San Martín.
El misterio de los Gandalfs: quiénes son y por qué eligieron ese disfraz
Hasta ahora, la identidad de los organizadores es un misterio. Se identifican bajo el nombre “Ciudadan@s Gandalf” y actúan bajo el lema #NoPasarán, pero no circula ningún manifiesto firmado ni vocero público.
Es, por ahora, un colectivo sin rostro que eligió el disfraz de un personaje de fantasía para instalar un reclamo muy terrenal: el rechazo a la creciente influencia de magnates tecnológicos estadounidenses en sectores estratégicos del país, como la energía de Vaca Muerta.
Pero el disfraz no es un capricho al azar, sino una respuesta simbólica con historia propia. Peter Thiel es cofundador de PayPal, dueño de la empresa de inteligencia y vigilancia de datos Palantir, socio del fondo Founders Fund y uno de los primeros inversores de Facebook.
Forbes lo ubica entre las 100 personas más ricas del mundo, con una fortuna que ronda los 32.000 millones de dólares. Su vínculo con la Argentina de Javier Milei se remonta a mayo de 2024, cuando visitó la Casa Rosada, y se profundizó este año con una inversión de 76 millones de dólares en Vista Energy, la petrolera que opera en Vaca Muerta.
El detalle que le da sentido al piquete de “magos” es que Palantir, la empresa insignia de Thiel, toma su nombre de los palantíri: las piedras videntes de la saga de Tolkien que, en la ficción, el villano Sauron usa para espiar y manipular a distancia.
La asociación no terminó ahí. JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos y protegido político de Thiel, fundó antes de su carrera pública un fondo de inversión llamado Narya Capital, en honor al anillo de fuego que porta Gandalf en la trilogía.
La ironía se completó meses atrás cuando el propio Papa León XIV citó una frase de Gandalf en su encíclica Magnifica Humanitas, en un pasaje que buena parte de la comunidad tolkiendil interpretó como una respuesta velada al ideario tecnocrático que Thiel y sus socios vienen promoviendo públicamente.
El texto papal insiste en que “no nos corresponde controlar las mareas del mundo”, una idea que se lee como un contrapunto directo al espíritu de dominación tecnológica que críticos le atribuyen a Palantir.
En ese contexto, el colectivo que se plantó frente a la casa de Thiel tenía verdaderas razones para el disfraz: le devolvió al magnate su propia mitología, pero invertida.
Si Palantir se apropió del nombre de las piedras de Sauron y Vance bautizó su fondo con el anillo de Gandalf, los manifestantes decidieron encarnar al mago bueno, al que en la historia original se opone al poder absoluto, y no al que lo ejerce en las sombras.
El lema: actúan bajo la consigna #nopasaran, la traducción libre de “You shall not pass”, el grito de guerra histórico contra el fascismo (Madrid, 1936) que sr vincula explícitamente con la frase de Gandalf.
Por ahora, ningún vocero del grupo salió a dar la cara ni a reivindicar públicamente la autoría de la protesta. Se desconoce si se trata de una organización estable, un colectivo de vecinos autoconvocados o una acción “one-shot” pensada para viralizarse.
Lo cierto es que, entre lo insólito de la escena y el trasfondo geopolítico que la motiva, la “banda de Gandalfs” logró lo que buscaba: instalar, con humor, un debate serio sobre la creciente injerencia de magnates tecnológicos en la Argentina.
La nota Quiénes son los “Gandalfs” que le armaron un escrache a Peter Thiel en Buenos Aires se publicó primero en Infocielo. Escrita por Adrián Belinche
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