Podemos pensar que aún nos quedan mañanas tranquilas y sobremesas de terraza, noches al fresco, piel morena y café con hielos para rato. Podemos centrarnos en que todavía queda la feria y el fin de semana en el pueblo, en que aún hay tres semanas por delante de niños por la calle en horario de nueve a dos. Pero, como cada año, la virgen de agosto ya anuncia el final: al verano le quedan dos telediarios, y en ellos no se hablará más que de penurias, pasado el asombro del eclipse y la alegría del Mundial.

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