Los ataques iraníes han golpeado las plantas desalinizadoras y centrales eléctricas de Kuwait. Los bombardeos ejercen una presión sin precedentes sobre un país del Golfo que depende en gran medida de la desalinización para su suministro de agua. Según algunos analistas, Irán intenta librar una "guerra psicológica" contra un país con pocas opciones para responder.