El impulso de Estados Unidos para promover la “compartición de carga” entre sus aliados en el Indo-Pacífico ha visto que se centra en aumentar su capacidad militar al tiempo que reduce la temperatura política en un esfuerzo por tranquilizar a sus aliados.

Pero algunos analistas han cuestionado sus posibilidades de éxito, argumentando que esta estrategia de disuasión ha intensificado la gran rivalidad de poder y la polarización en la región, al tiempo que impulsa una cooperación bilateral más profunda entre China y Rusia por un lado y Rusia y Corea del Norte...