Cuando un paciente repetidamente rechaza el mismo medicamento, generalmente hay tres posibilidades: no entiende el diagnóstico, no puede permitirse el tratamiento, o no confía en el médico. La misma lógica se aplica a las recetas económicas.

En el caso de China, la primera posibilidad es improbable porque Beijing entiende lo que aflige su economía. La razón por la que no está actuando como se espera es probablemente una combinación de los otros dos escenarios, compuesto por una diferencia más fundamental: China cree...