La crisis de la federación italiana de fútbol ha derivado en un auténtico vodevil. Después de la accidentada búsqueda de un nuevo seleccionador, toda una carrera de obstáculos marcada por los descartes de Pep Guardiola, Carlo Ancelotti y, finalmente, Andrea Pirlo, se abre una nueva fase de turbulencias, con la dimisión de Paolo Maldini, director técnico y su colaborador Leonardo, apenas un par de semanas después de llegar al cargo. A falta de oficialidad, los principales medios italianos lo daban por hecho a última hora de la tarde del lunes, después de una jornada convulsa para el calcio.
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