La preocupación por los plaguicidas, los PFAS “antes químicos”, el cadmio y otros contaminantes ha ido en aumento desde que un informe de marzo reveló que los residentes franceses tienen hasta cuatro veces más probabilidades de registrar niveles inseguros de cadmio que sus homólogos europeos. Para muchos, reducir la exposición a estos productos químicos se ha convertido en una prioridad, pero también una fuente de ansiedad. Hablamos con dos mujeres que luchan por crear conciencia de las toxinas en la alimentación.