Si bien la pasión por los colores constituye el rasgo más fidedigno del fútbol, que mantiene con sobradas razones su condición de ser el más popular de los deportes, en la mayor normalidad con que se desarrollen los enfrentamientos entre los clubes se puede encontrar un motivo común de orgullo.
Dejar en pie una conducta leal con el adversario, que las hinchadas mantengan conductas ajustadas a esos comportamientos y que cada estadio no sea un escenario para la trampa y la violencia, debiera ser el modelo a seguir.
Estos y otros comportamientos similares también tienen que ser los que prevalezcan en el llamado “clásico” que hoy disputarán los equipos de Estudiantes y Gimnasia. Se habla de uno de los encuentros con mayor historia y antecedentes en el fútbol argentino. Se conoció el operativo de seguridad dispuesto por la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte –APreViDe–, que depende del Ministerio de Seguridad y que regirá en el partido de hoy en el estadio albirrojo de calle 1.
Según informó el organismo, el choque contará con la participación de 515 efectivos, 200 agentes de seguridad privada, 135 trabajadores de Utedyc, 4 ambulancias, personal de Cruz Roja y bomberos en el escenario deportivo.
La dependencia recomendó a los simpatizantes concurrir temprano al estadio, debido a los controles de entradas, con carnet de asociados, y presentación de DNI en los accesos, ya que se ejercerá el derecho de admisión, con el uso de teléfonos inteligentes. Las personas que intenten sortear estos controles de seguridad, o utilicen carnet ajenos, serán sancionadas por el club o su defecto por la agencia provincial.
A su vez, se tenderá una red de controles preventivos de seguridad en la zona céntrica de la Ciudad, el Paseo del Bosque, en los accesos a La Plata y en torno a la tradicional concentración de parcialidades en la clásica esquina de 7 y 70, frente a las sedes sociales de cada uno de las instituciones, así como en inmediaciones del Estadio UNO.
Como puede verse, estas y otras medidas constituyen un despliegue preventivo apropiado a la magnitud que tiene cada uno de los clásicos platenses, que convoca a decenas de miles de personas.
Como se sabe, en los últimos tiempos se han originado serios incidentes en algunos partidos correspondientes al fútbol profesional y todas las acciones encaminadas a impedirlos parecen apropiadas.
Es de esperar, entonces, que pese a la efervescencia lógica que supone la disputa de estos partidos, tanto los jugadores como las hinchadas ofrezcan un ejemplo tangible de corrección, transparencia y espíritu deportivo, que debiera ser –como lo ha sido tantas veces- la principal característica del gran clásico de la Ciudad.