Cuando se habla de las pantallas o paneles utilizados en los smartphones, calificar a un tipo de tecnología o componente como el “peor” es relativo, ya que depende en gran medida del uso que se le dé al dispositivo, las expectativas del usuario y, sobre todo, el rango de precio.
Sin embargo, en la industria de la telefonía móvil, ciertas tecnologías de pantallas, especificaciones o malas prácticas de fabricación suelen recibir las peores críticas por parte de los usuarios y expertos en tecnología. Los aspectos que suelen considerarse más deficientes: 1. Paneles LCD de baja calidad (en gamas de entrada): aunque la tecnología LCD IPS ha sido muy noble y confiable, los paneles económicos que se montan en smartphones ultraeconómicos suelen sufrir contraste pobre, los negros se ven grisáceos debido a una retroiluminación deficiente, brillo máximo insuficiente.
Al aire libre y bajo la luz del sol directa, la pantalla se vuelve prácticamente ilegible (a menudo por debajo de los 400-500 nits). Los colores se lavan, distorsionan o adquieren tonalidades extrañas en cuanto se inclina ligeramente el teléfono.
2. Pantallas OLED/AMOLED de baja gama o “baratas”Incluso dentro de la tecnología OLED (que por lo general ofrece excelentes colores y negros puros). Los fabricantes a veces utilizan paneles económicos en la gama media-baja que presentan problemas notorios: efecto gelatina o tasas de refresco bajas.
Algunos dispositivos económicos combinan paneles AMOLED con frecuencias de actualización limitadas (60 Hz estancados) o con tiempos de respuesta lentos que generan estela borrosa al hacer scroll rápido.
Además, muchas pantallas OLED económicas utilizan modulación por ancho de pulso (PWM) a frecuencias muy bajas para regular el brillo. Esto puede causar fatiga visual, dolores de cabeza o mareos en usuarios sensibles a parpadeos invisibles a simple vista.
3. Problemas estructurales y de diseño (curvas excesivas).