BAHÍA BLANCA
Palabras del Gobernador Kicillof durante una recorrida por los avances de las obras del Plan hídrico y de la restauración del Hospital Penna
Viernes 22 de Agosto 2025
Buenas tardes a todos y a todas. Es una jornada, Fede [Federico Susbielles, intendente local], muy intensa; hicimos de todo en este ratito desde que llegamos a Bahía. Quiero contarlo, no voy a agregar tanto dato porque recién Federico nos contaba un poco cómo es la evolución del plan de obras. Lo único que voy a decir, para sintetizar lo que escuchábamos recién del intendente de Bahía Blanca, es que hace mucho tiempo, aún sin saber todo lo que se venía de cuestiones complicadas, difíciles, exigentes en lo financiero, en lo económico, todo lo que ocurrió a los argentinos, a los bonaerenses y a Bahía Blanca, cuando iniciábamos el primer mandato, nos comprometimos a hacer algo que tenía la intención de dejar una huella, una transformación estructural en Bahía.
Me acuerdo cuando presentábamos las obras para traerle agua a Bahía, decía que, paradójicamente, dos ciudades muy importantes de la provincia de Buenos Aires, una Bahía Blanca, otra la capital de la provincia, La Plata, que se han expandido, que han crecido muchísimo, que en sus planes originales contemplaban no más de medio millón de habitantes y su infraestructura, particularmente el acceso al agua potable se planeó y se planificó para décadas, pero teniendo en cuenta esa magnitud, las dos ciudades, Bahía y La Plata, no tienen agua. Hace décadas y décadas que hay problemas de agua en cada momento, que estacionalmente escasea.
Y lo decía con un poquito de bronca, porque la provincia de Buenos Aires muchas veces es contada, narrada, explicada no por los bonaerenses, sino por los canales porteños de cable y de televisión. Entonces, para los canales de cable el parámetro es la Capital Federal, 200 kilómetros cuadrados, totalmente asfaltado, con luz, con cloaca, con agua; y de esta manera, al compararnos, no es que uno tenga un anhelo, un deseo ni de parecerse ni de ser la Capital Federal, pero sí muchas veces recorren la provincia y dicen “miren todo lo que falta, las dificultades que hay, qué fácil sería ser como la ciudad de Buenos Aires”. Y es de una ignorancia, de una incomprensión de los problemas de los bonaerenses que a mí siempre me dio un poco de bronca.
Entonces, yo ejemplificaba, Bahía Blanca todos saben, más o menos, porque no siempre los porteños saben, que queda en nuestra provincia, no tiene agua; La Plata no tiene agua. Las últimas obras se hicieron hace décadas y contemplando situaciones que se han ido transformando.
Con esa comprensión, de que la provincia de Buenos Aires necesita soluciones estructurales profundas, pero soluciones bonaerenses para problemas bonaerenses, y hablando con Federico Susbielles, cuando todavía no gobernaba como intendente de Bahía Blanca, comenzamos a estudiar esas problemáticas y yo le dije “sé que las obras de esta envergadura y lo que vemos acá atrás, son obras que siempre se postergan”; más allá de las explicaciones del por qué, hay un hecho fáctico, empírico, obvio, porque de hecho nunca se hicieron, así que podemos discutir cuáles fueron las causas y los motivos, pero nunca se hicieron. Yo creo que tiene que ver con que son obras muy costosas, solo esto que estamos observando acá atrás, junto con la otra cisterna, son 25 millones de dólares. Pero estamos hablando de un plan hidráulico para Bahía Blanca de más de 100 millones de dólares. Muy costosas, relevantes en los presupuestos.
Luego, al ser de infraestructura social básica, son obras además que tienen un plazo de evolución prolongado. Es decir que, seguramente, el que toma la decisión de hacerlas –y cuando fui electo gobernador tampoco sabía que me iban a reelegir– sabe que probablemente no las pueda mostrar como producto de la gestión durante la gestión. Entonces, es difícil que alguien que se dedica a la cuestión de la política, pero sobre todo de la gestión, decida hacerla, porque es muy cara, carísima, muy larga, y, para colmo, como se trata de obras hidráulicas, van enterradas, buena parte de la obra ni se ve. Ni se ve, a diferencia de construir una plaza, una escuela.
Esto tarda mucho, cuesta mucho, y es prácticamente invisible. Y, además, sus resultados, yo digo algo bastante ingrato de este tipo de obras —ingrato quiero decir desde la perspectiva de asociar resultados con decisiones— es que una vez que ocurren, como son postergaciones tan largas, carencias tan injustas, como no tener agua, una vez que se soluciona, se naturaliza rápidamente. A veces se olvida, porque la provincia de Buenos Aires está llena de obras monumentales, importantísimas, que nadie recuerda quién las hizo.
Hace poquito nos acordábamos de Mercante, pero nos acordamos de él cuando no funcionó más o dejó de funcionar, por un hecho absolutamente extraordinario, una obra que él había hecho, pero no es que hay un recuerdo claro. Y no es que uno haga las obras para que se recuerde a la persona, me parece que estas obras hay que hacerlas porque es un tema mucho más profundo. Cuando estas obras se hacen lo que hay que recordar es qué provincia queremos ser, qué bienestar queremos tener, qué dignidad nos merecemos. Pero recordar, también, que por decisiones mezquinas a veces, por decisiones absurdas —acá estamos ante un crédito que se retiró para hacerlo garpar políticamente— miradas demasiado bajas, falta de generosidad, cortoplacismo, hay cosas que no se hacen.
Por eso, en esa reunión en Monte Hermoso, Fede me trajo un plan, me lo mostró. Yo dije: “¿cómo puede ser que Bahía Blanca no tenga agua?”. Y me comprometí con Federico primero, con el pueblo de Bahía Blanca después, a hacer las obras que durante decenas de años se postergaron.
Y no vengo acá ni a pedir reconocimiento, ni a pedir crédito, vengo simplemente a decir: autoestima para Bahía Blanca. A Bahía Blanca le corresponde, hace falta apoyar y acompañar, no a este dirigente, sino a cualquiera que toma las decisiones que hay que tomar y que luego las hace, las cumple contra viento y marea. Fede, nunca mejor usado “contra viento y marea”, que lo que nos está costando trabajar para conseguir los resultados que necesitamos en Bahía Blanca.
Estamos recorriendo obras que tienen que ver con dos cuestiones centrales. Primero, la falta de agua y luego la inundación. Bahía atravesó, atraviesa, en conjunto, estos dos problemas. Pero quiero partir de la primera visita que hicimos, porque todavía veo acá a las autoridades y algunos trabajadores y trabajadoras del Hospital Penna. Yo quiero un aplauso inmenso, porque a mí me resulta sencillo decir que nos comprometimos e invertimos 17.000 millones de pesos en la resurrección del hospital. Pero no es lo valioso. Lo valioso es el trabajo que hicieron los laburantes que salvaron vidas, el trabajo que hicieron enfermeras, enfermeros, médicas, médicos, autoridades, también pacientes, vecinos y vecinas, la comunidad entera.
Si alguien pensaba que nos iban a ganar y nos iban a seducir con ser egoístas, individualistas, vengan a ver lo que pasó tras la inundación. A mí me tocó caminar esos subsuelos y esos pasillos llenos de barro que parecían irrecuperables, ver aparato por aparato, costosísimos, que se habían, también, deteriorado, probablemente no sirvieran más, como efectivamente vimos. Hoy puedo decir, que tal como prometimos hacer, hoy el Hospital Penna no solo volvió a funcionar, sino que está mejor que antes.
Hoy veíamos también inversiones importantísimas: 270 computadoras para la historia clínica digital que estamos implementando en toda la Provincia; equipos de imágenes, mamógrafo, equipo de rayos, trajimos también seriógrafo y ecógrafo, demasiadas cosas. Una inversión muy importante que ayuda a Bahía, al hospital, a toda la región, un hospital de referencia, un hospital tan querido de la salud pública.
Y voy a traer un hecho que tiene que ver con la coyuntura. Ayer estuvimos reunidos con el ministro del Interior del vecino país de Chile, que vino por los acontecimientos que hubo, por los incidentes que ocurrieron en la cancha de Independiente. Y lo primero que hicieron —más allá de todas las discusiones, las polémicas, las responsabilidades— fue agradecer que en el hospital público provincial bonaerense se salvó la vida de los heridos, gratuitamente, con profesionalismo, en la madrugada. Eso no ocurre en otros países, y tampoco ocurre en los países que recurriendo, a veces, a la xenofobia, al odio al extranjero, dicen —otros países y algunos otros dirigentes— “no, si es extranjero no se lo atiende”. Imagínense. Así que, a mí me llena de orgullo.
Hoy estuvimos recorriendo el Penna, luego nos fuimos a recorrer un barrio donde estamos haciendo Más Barrios, con una importante intervención junto con el OPISU. Estábamos poniendo el asfalto, un salón de uso múltiples, instalaciones para el deporte, en un barrio que tiene mucha postergación también. Seguimos con esas obras, anunciamos la continuidad y, también, pudimos ver que eso está pasando como nos habíamos comprometido por la época del tornado, en diciembre: estamos trabajando con OPISU en cuatro barrios vulnerables, acá de Bahía Blanca, obras históricas.
Luego, entregando las combis para las escuelas de educación especial de la Provincia, acá de Bahía, la 507 y 509. Se les habían arruinado con el agua, así que acá estamos reponiendo. Y quiero aprovechar para destacar que acá, en provincia de Buenos Aires, a los chicos, a las chicas, a las familias que atraviesan situaciones de tener alguien con discapacidad, lejos de insultarlos, de agredirlos, de ignorarlos o abandonarlos, los acompañamos con los hechos, con inversiones, todo el tiempo. Estos días hemos visto actos de crueldad con familias de discapacitados, de jubilados, no es así como gobernamos en la Provincia. Y también una pala, una retroexcavadora que trajo el Ministerio de Asuntos Agrarios.
Y ver estas obras en funcionamiento, saber que el ambicioso plan que lanzamos sigue trayendo resultados, que las obras siguen avanzando, ver también que estamos trabajando en triplicar la capacidad de 250 sumideros en la ciudad de Bahía, es algo a lo que nos habíamos comprometido. Luego, prontito vamos a estar ya con las obras de los puentes, con el puente ferroviario. También, en pocas semanas vamos a estar licitando el ensanche del Maldonado, que seguimos con las obras de asfalto.
Para resumir y terminar. Estamos en épocas donde se ha devaluado muchísimo la palabra, donde al comienzo de esta campaña electoral, de las primeras acciones, por no decir las únicas que tuvo el Gobierno nacional, el Partido Libertario, los libertarios con nosotros, fue hacer un video trucho, donde aparecía yo diciendo algo que nunca dije; una campaña sucia, roñosa. Yo no he venido a agredir ni a polemizar con nadie, simplemente, y por qué lo hago, por respeto a los bahienses, porque todavía Bahía no se ha podido recuperar de una tragedia demasiado profunda como para que uno venga a tratar de sacar rédito político de lo que hace, o rédito político de lo que otros no hacen.
Venimos a cumplir con responsabilidad, como lo hicimos el primer día, como lo hicimos cuando no había elecciones, como lo hicimos cuando habíamos perdido una intermedia, siempre con la misma seriedad, la misma responsabilidad y el mismo compromiso con Bahía.
Así que, yo lo único que tengo para decir es que es imposible para un gobierno municipal encarar obras como esta, es imposible para un gobierno provincial, también, abordar obras de determinada magnitud, no existe en el mundo, en el planeta. Y yo valoro también la perseverancia de Federico, pero les digo, el Gobierno nacional tiene entre sus premisas no hacer obra pública, lo ha dicho.
Nosotros, al igual que Bahía Blanca, seguimos insistiendo, porque no lo podemos entender y no lo podemos entender porque no se puede explicar, porque es irracional y porque es demasiado dañino. Miren que hemos tenido gobiernos radicales, peronistas, militares, de varios signos políticos, incl…