AZUL

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de un laboratorio en el Hospital Materno Infantil

Miércoles 13 de Agosto 2025

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Buenas tardes a todos y a todas. Muy feliz de estar acá, venimos de Olavarría, ayer estuvimos en Morón, Ituzaingó, Avellaneda. Venimos de hacer, como lo describía muy bien Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires], algo que alguno descubrió ahora que andamos recorriendo la Provincia y dice “están de campaña”. Hemos hecho, desde aquel tiempo que recordaba recién Nelson [Nelson Sombra, intendente de Azul], las recorridas por toda la Provincia con el Clío, pero también con muchísima militancia, con muchísima dirigencia que comprendió que para cambiar una provincia tan grande, tan extensa, tan heterogénea, tan diversa, para transformarla, a la vez con una identidad, también, además de toda esa heterogeneidad y diversidad, con un tronco común, con una identidad propia que a veces es difícil de asumir. Nelson, me llamó la atención que recordaras eso porque son dos factores que hacen a las particularidades, a las modalidades que le quisimos dar a la gestión.

Cuando después de esa campaña —recordarán también porque ahora andan dando vuelta encuestas de cara a la elección— que hicimos en los años 17, 18, 19, las encuestas todos los días decían que no se podía ganar la provincia de Buenos Aires. No sé si recuerdan, eran las épocas donde Macri andaba más flojo porque ya se había mandado todas las macanas, había venido el Fondo y todos decían "hay un plan V corta”, que era Vidal. Y Vidal iba a ganar tranquila la Provincia y si quería podía ganar la Nación, y nosotros íbamos a perder acá en la provincia de Buenos Aires por 5, 10, 15 puntos y no nos vieron venir. Porque empezamos a cambiar un poco la forma de hacer política en esta provincia tan particular. Una provincia que es obviamente determinante en la Argentina, la madre de todas las batallas, pero está muy desfinanciada, está también muy abandonada, está partida.

Había momentos donde decían “lo único que se puede hacer con la provincia de Buenos Aires es dividirla en pedazos, fragmentarla”, ¿recuerdan, no? Y a todo eso, nosotros antepusimos una forma de gobernar la Provincia, obviamente, más esmerada, no voy a decir más sacrificada, pero sí con más dedicación que la que se le puso hasta ahora, que consistía en dos cosas. La primera, gobernar a esta provincia era algo imposible de hacer desde la torre de marfil. Desde el Palacio de Gobierno. Peor, la provincia de Buenos Aires venía más atrás. Porque había quienes quisieron gobernarla y no solo de nuestra oposición, sino también otras experiencias, desde la Ciudad de Buenos Aires. Gobernar la provincia sin pisar La Plata ni siquiera. Entonces, nosotros dijimos, “no, esta provincia, para comprenderla, gobernarla, empezar a transformarla, lo que hay que hacer cotidianamente, diariamente y como método es recorrerla. Es estar, pisar, compartir, conocer”.

Yo no sabía que íbamos a volver a ganar, que íbamos a seguir, pero muy importante y yo quiero reivindicar, además, porque me acompañan hoy varios ministros, me acompañan Cristina Álvarez Rodríguez [jefa de Asesores bonaerense], Silvina Batakis [ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano de la Provincia de Buenos Aires], Nicolás Kreplak [ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires], todos todo el tiempo en el territorio y a veces decimos “no se transforma lo que no se conoce y no se conoce lo que no se ama”. Era importantísimo cambiar una forma de gestionar desde arriba y desde afuera y hacerlo recorriendo el territorio.

Y la otra cuestión que me parece muy importante, es lo que decía Nelson. Esta es una provincia que a veces por su importancia, su centralidad se ha tratado de relegar, de disminuirla. La Provincia, todos reconocen la envergadura, el volumen, pero hay una campaña permanente para decir que todo anda mal, que todo que todo es negativo. Y me parece muy importante que a casi 6 años de Gobierno, de cara a una elección, reivindiquemos el orgullo que tiene para nosotros la identidad de la provincia de Buenos Aires. Llamarnos bonaerenses, como un entrerriano, como un santafesino y me parece que se va instalando, pero se hace de a partículas, se hace de pequeños avances.

Por eso hoy hemos venido a Azul, un distrito que había sufrido mucho, que Nelson cuando asume se encuentra quebrado. Era un distrito quebrado, con mucha necesidad, muchos desafíos como el sistema de salud, pero también las cuestiones que tienen que ver con la infraestructura, la falta de asfalto, había mucha deuda, mucha necesidad y no había recursos.

Cada vez que Nelson agradece, porque los primeros meses fueron muy difíciles, no había ni lo mínimo para sostener el funcionamiento, el pago de los sueldos, de los haberes y él me agradece, yo quiero agradecerte a vos porque pusiste la cara. Pusiste el cuerpo, diste las peleas, las discusiones, las batallas y me parece que estamos dando vuelta una historia, acá en Azul, que tiene mucho que ver con el sistema de salud.

Y como vienen elecciones y se están discutiendo varias cosas a la vez, hay cuestiones muy profundas que están hoy en discusión, sobre todo con un gobierno como el de Javier Milei. Esto se expresó muy claro con el tema del Garrahan, el abandono que ha hecho el Gobierno nacional de una responsabilidad que tiene con respecto a ocuparse, atender, acompañar, invertir en salud, lo ha hecho en muchísimas áreas, en educación, en infraestructura, en producción. El otro día echaron al responsable de Pymes, y después, ya que lo habían echado, cerraron el área. No les importa, no les interesan tantas cosas.

El abandono en materia de asistencia con medicamentos para cuestiones como enfermedades oncológicas, también con el equipamiento: no han comprado un solo equipo más para los hospitales de todo el país. Lo que han hecho en términos del Plan Remediar, lo que han hecho también con el abandono de la regulación. Yo lo escuchaba ayer —si me permiten una pequeña apostilla— del odio que me da. Lo escuchaba ayer, en base a una cuestión que hubo con medicamentos, una causa, a Sturzenegger, que es el ministro del abandono, ¿no? El ministro de los ricos y de los poderosos, porque lo que hace es correr al Estado de cualquier función que tenga que ver con regulación, con equilibrar, con balancear a veces relaciones de poder. Es el ministro de “hagan lo que quieran con tal de ganar plata”, pero hablaba de la ANMAT y del Estado, y decía “es raro porque hubo medicamentos adulterados, con problemas, que no funcionaron”, y dicen ¿cuál es el problema?

Que acá la ANMAT dice que controla y controló mal. Reconocía, como echándole la responsabilidad a su compañero —si lo podemos llamar así— del propio gobierno, que es responsable, pero decía, “no, acá el problema es el Estado”. Fíjense qué paradoja, lo que dice es que se controló mal o se reguló mal o se supervisó mal, pero el problema es el Estado y lo que decía era, “el Estado promete que va a controlar y no controla”. Entonces, uno dice, “bueno, controlá”. Pero no, la solución era que entonces el Estado no tenía que decir nada porque si no, generaba la confianza de que se iba a controlar lo que no se controlaba. O sea, no sé cómo, con qué voltereta estrafalaria, llegaba a la conclusión de que hay que destruir el Estado porque si no la gente confía en que el Estado controla o regula alimentos, medicamentos o algo y lo hace mal, entonces mejor que no haya Estado y, después, los empresarios van a ocuparse de cosas que, evidentemente, la conclusión básica era la contraria a la que llegó.

Todo esto para decir que el abandono por parte del Estado nacional, de su función regulatoria, también de la inversión, del papel rector que tiene el Estado nacional en materia de salud, de educación, pero particularmente en el caso de la salud, para decirlo con todas las letras, que el Gobierno nacional se desentienda, abandone y deserte en el área de salud es criminal y tiene hondas y profundas consecuencias. Y está basado en una ideología, en unas ideas, en unas expresiones que son absolutamente falaces, son mentiras y se puede comprender acá en Azul.

Hoy, cualquiera que vea lo que estuvimos recorriendo, cualquiera que lo experimente, si reflexiona un poquito, puede darse cuenta fácilmente de que esto de sostener que la salud, la educación, la propia infraestructura social básica en realidad no la tiene que hacer el Estado, no tiene que hacer nada de eso porque el Estado con su accionar lo que hace es impedir que los privados desenvuelvan su actividad, hagan lo que saben hacer. Y lo he escuchado decir a Milei “si algo no es rentable, entonces no importa”. Porque alguien le dijo, “a ver, si un privado tiene que venir a hacerse cargo de las inversiones de salud, lo que tiene que hacer lógicamente después es recuperarlas”. No es algo para reprochar que un privado cuando hace una inversión busque recuperarla, es la lógica de lo privado, recuperarla con un plus, que es la ganancia.

Ahora, ¿cuál es la realidad que observamos en nuestra provincia de Buenos Aires? Si en lugar de andar viajando por los países del mundo, recibiendo premios desconocidos de gente dudosa, recorriera un poco la provincia de Buenos Aires, se daría cuenta que en 80 o más distritos, el único prestador de salud es el Estado, que precisamente lo hace no para impedir que el privado venga, sino exactamente al revés: aparece el Estado porque ningún privado va a poner una escuela rural, un centro de atención primaria de la salud en un barrio. Ningún privado va a comprar una ambulancia que necesita Azul, si no es que después la puede cobrar. Puede cobrar cada viaje, puede cobrar cada servicio y entonces la puede comprar, pero evidentemente no sirve.

En buena parte de la provincia de Buenos Aires el problema que tenemos, por escala y por recursos, es que no es negocio para un privado invertir en educación, en salud. No porque no lo puede hacer, lo hace si tiene ganancia, y si no hay ganancia, no lo hace, es la realidad. Entonces, si se retira el Estado, como pide Milei, si viene un topo y nos destruye este hospital o las escuelas, no es que entonces va a venir un privado y poner la clínica de Los Arcos o poner la Suizo-Argentina y hacer una enorme inversión en Azul o en cualquiera de los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Lo que va a pasar es que va a haber desprotección y abandono para el pueblo de nuestra Provincia.

Lo que estamos discutiendo acá es que si el Estado se retira, se corre, se desfinancia o se destruye, entonces de la salud del pueblo de la Provincia no se encargaría nadie. Para mí es un orgullo estar trayendo la ambulancia, el equipamiento, las inversiones que Azul necesita, que espera hace muchísimo tiempo, como la licitación para poner en marcha la obra del hospital. Nadie le prohibió a un empresario hacerlo, pero si no viene el Estado, no lo hace nadie y los dejan solos.

Creo que es una elección donde va a haber que reflexionar mucho y ver los buzones que nos trató de vender Milei y cómo le trató de decir a un pueblo como el nuestro que nos íbamos a salvar con egoísmo, con individualismo y haciendo negocios. No es así. La provincia de Buenos Aires tiene un pueblo solidario.

Por eso, hay mucho en juego en esta elección. Yo quiero ser muy respetuoso del voto de cada uno. Hoy lo decíamos, uno mira la televisión y reflexiona. ¿Cómo puede ser que el presidente de la Nación se esté peleando con un pibe que tiene autismo? ¿Cómo puede ser? ¿A dónde llegamos? ¿Cómo puede ser que los responsables del área de discapacidad le digan a los padres de un pibe o una piba discapacitada o discapacitado “eso no es un problema del Estado”? ¿Cómo puede ser que estén golpeando y reprimiendo jubilados todos los miércoles? ¿Cómo puede ser que hayan dejado de pagar los medic…