AVELLANEDA

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de un Centro de Atención Primaria de la Salud en Gerli

Jueves 16 de Julio 2026

Voy a empezar con lo que está pasando hoy, con un hecho que quiero dejar marcado, —miren que vine en campaña, compartí con Jorge [Jorge Ferraresi, exintendente de Avellaneda], siempre estaba Magui [Magdalena Sierra, intendenta local] acompañando, protagonizando— el primer acto que hago en Avellaneda con Magui como intendenta es un acto de justicia social, es un acto importante como todo. Porque decía Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud], un partido más, solo un partido, toda inauguración, toda decisión política, también tiene un contexto, también tiene una historia, nada se puede analizar, encapsulado, separado de la situación en la que ocurre y, sobre todo, del temperamento, de la cultura y de lo que está en juego en cada momento.

Hoy estamos inaugurando un centro de salud en Avellaneda que era necesario, que era esperado, que además trae una connotación histórica; me contaba Jorge que acá funcionaba un cuartel de bomberos, un pequeño hospital de bomberos que en la tradición, que en el barrio significaba mucho, y tiene que ver, por un lado, con esa historia, pero tiene que ver también con una necesidad presente: cómo hacer para acercarle el acompañamiento, la atención, el acceso a la salud a todos los vecinos y vecinas de Avellaneda y de la provincia de Buenos Aires.

¿Cómo hacerlo? Esta cuestión de la atención primaria de la salud es algo que la gestión de Avellaneda viene haciendo hace tiempo, que nosotros estamos llevando adelante en toda la provincia de Buenos Aires. Estamos convencidos de que el sistema de salud tiene que tener una amplia y poderosa y potente red de atención primaria; no alcanza con tener los mejores hospitales preparados, equipados, lo que hay que hacer es tener mayor capilaridad, mayor cercanía, mayor alcance, que tampoco la salud puede ser una cuestión de ir a atenderse solo cuando se manifiesta la enfermedad, cuando hay urgencia.

Para tener un mayor y mejor cuidado de la salud de nuestro pueblo, tenemos que hacer muchísimas tareas previas al momento donde la madre, la familia, la persona, dice que hay que ir corriendo a atender esta urgencia y una emergencia. Algunos piensan y quieren creer que eso es más barato, más eficiente, que con solo tener centros de alta complejidad o con guardias de excelencia, se resuelve el problema y que cualquier otro despliegue y otra inversión vinculada a la salud es un despilfarro o —como dice el presidente que nos tocó, Milei— lo debería hacer cada uno desde su bolsillo.

Esto es una prueba fehaciente, de las más contundentes de que no es así, de que hay un modelo de atención que considera a la salud como un derecho. Pero para que la salud sea un derecho y ese derecho sea efectivo, no alcanza con atender la enfermedad en el momento en que se manifiesta o se desencadena, no alcanza con un sistema que atiende a las urgencias, es más, sería la peor de las soluciones. Necesitamos que la salud, el cuidado de la salud, la prevención, la formación en salud, la articulación entre nuestro sistema de salud y el sistema educativo, y las comunidades, y los clubes de barrio, esté funcionando todos los días. Para eso, no alcanza con que cuando necesita la sociedad o la familia atención de salud, pueda ir a buscarla, hay que hacer al revés.

Tenemos que ir con la salud a los barrios, a las escuelas, a los lugares de trabajo; tenemos que educar en salud y por eso este centro —que viene a expandir y a acompañar una política que Avellaneda tiene hace tiempo— forma parte de una línea, de un renglón central en la política del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires desde que asumimos, que consiste en extender la red de atención primaria de la salud. Este es el cuarto que inauguramos en Avellaneda y es el número 207 que inauguramos a lo largo y a lo ancho de nuestra provincia de Buenos Aires.

Y estamos revirtiendo esa tendencia al abandono, estamos discutiendo esa idea de privatizarlo todo. Lo decía Magdalena con mucha claridad. hoy los problemas de acceso a la salud no son solamente de los sectores más vulnerables, sino también de los sectores medios. Hoy el que tenía una obra social por el sindicato de la rama o de la actividad en la que trabajaba, perdió el trabajo y ya no la tiene más. Son más de 300.000 trabajadores formales que con Milei se quedaron en la calle y que hoy no tienen más la atención a la salud que proviene de la obra social. Pero, además, por culpa y por responsabilidad de la política económica de Javier Milei, hoy las obras sociales en la República Argentina, en un 80 por ciento, no llegan con los aportes ni siquiera a cubrir la prestación mínima. Están quebrando el sistema de las obras sociales, junto con un modelo que expulsa trabajo formal, que precariza y que arruina la vida de la gente.

Eso para el que tenía obra social. Luego, los que tenían prepaga, ustedes habrán observado que fue una de las primeras medidas de Milei: desregular las cuotas de la medicina prepaga. Y así fue que avanzaron un paso más en su idea de convertir a la salud en un negocio, no en un derecho. Y así fue como quienes tenían determinado plan lo perdieron, porque se encareció respecto a su situación económica, y así fue, también, como lo que antes se atendía gratuitamente, o con solo la cuota de la prepaga, ahora en las prepagas requiere un pago adicional, un copago. Están privatizando más aún lo que ya estaba privatizado.

Y lo que antes era estatal, comunitario o sindical, lo están destruyendo. Por eso tiene un contexto —como dijo Nicolás, nuestro ministro— esta es una inauguración: es un centro de salud, es uno más, pero no es solo eso en estas circunstancias. Los que tenían salud por privado, que compraban remedio en la farmacia con su bolsillo, de su propio ingreso, ya no lo pueden hacer. Hablábamos con el sistema farmacéutico de la provincia de Buenos Aires: prácticamente está extinguida la compra de remedios por privado y del bolsillo. Así que las obras sociales quebradas, las prepagas achicándose y cada vez más complejas; la gente perdiendo el laburo y sin un extra, endeudándose para comprar medicamentos, cuando tienen que hacerlo, o para comprar alimentos o para pagar los servicios. Así tiene Milei al pueblo argentino.

Por eso, quiero decir que venían a demostrar que todo se solucionaba por privado y se está demostrando exactamente lo contrario: que hace falta que el Gobierno municipal, que el Gobierno provincial, abran los brazos y acompañen a una población cada vez más complicada, cada vez más abandonada por Milei y sus políticas. Así que un centro de salud más, sí, pero en un contexto espantoso.

Y quiero hablar de la cuestión de la obra pública en general, porque estos días va a haber una discusión que realmente quiero dar. Acá hay un paso bajo nivel, que paró el Gobierno nacional, importante, necesario, evita accidentes, mejora la vida de la gente. No lo va a hacer ningún privado, lo tiene que hacer quien representa a la sociedad a su conjunto que es el Estado. Lo paró Milei. Me dice Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos] que, trabajando con Jorge y con Magdalena, en poquito tiempo vamos a estar en condiciones de continuar la obra que paró Milei, como la obra del hospital.

Y digo una discusión más grande porque hace un tiempo estamos trabajando también para importantes obras de agua y de cloaca en nuestra provincia, algunas que son multimillonarias que no se hicieron por décadas y décadas. Voy a hablar de otro municipio o de otra región que está acá cerquita: la región capital de la provincia de Buenos Aires. Ustedes saben que cuando llegamos no alcanzaba el agua potable y no había cloacas. Para eso lanzamos una obra histórica que tiene que ver con la planta depuradora de agua más importante de la época de Perón, que la tenemos en curso a pesar de las dificultades. Y ahora estábamos avanzando con una obra para la disposición de los residuos cloacales, es una obra importantísima como tantas.

Estamos haciendo varias con el presupuesto provincial; estamos haciendo, como dije, con el presupuesto provincial esfuerzos para terminar las obras que teníamos planeadas y también para continuar si podemos las que abandonó Milei, por una cuestión también de autoestima y por una cuestión de dar una perspectiva. ¿Qué pasaría en la Argentina si aquel que esperaba que se terminara una obra ve que la paran y cómo se le va de las manos y no existe más? Cómo se disuelve esa posibilidad de vivir mejor por culpa de Milei, no podemos permitirlo.

Ahora hemos pedido simplemente una autorización del Gobierno nacional para el financiamiento de obra que tiene que autorizar Nación, pero es con financiamiento internacional. Milei no nos lo quiere dar. No solo no hace, no solo paró toda la obra, sino que se cree con el derecho de no acompañar a la Provincia de Buenos Aires en aquellas cosas justas y necesarias que estamos emprendiendo. Por eso, me enteré hoy a la mañana y con la bronca, pero también con el orgullo de haber visto ayer a los pibes de la selección dejando todo en la cancha, y después también, quiero decirlo y lo digo brevemente, desplegando una bandera. No hay polémica sobre la bandera que desplegó la selección nacional porque esa bandera habla de un territorio ocupado por un país extranjero que es nuestro, que está en nuestro mapa. ¿Cómo va a ser llamado “politizar”? ¿Cómo va a ser llamado eso algo impropio? Cuando lo que estamos haciendo es que, al tiempo que se defiende nuestra camiseta y nuestra bandera, se defiende también nuestro territorio para que nos devuelva lo que es nuestro.

Y hablando de eso también —perdón porque pasan tantas cosas juntas, y estamos invadidos por ese sentimiento que ayer estuvo tan alto— quiero decir que hoy, en el Congreso Nacional, están queriendo votar una ley para que se pueda vender el territorio argentino al mejor postor; vamos a decir desde acá, desde Avellaneda, que eso no va a pasar, que no tiene que pasar y que es responsabilidad de todos los que por fondos o por lo que sea, quieren levantarle la mano a la venta del territorio argentino. Vayan cortando un poco con extorsionar a las provincias, a los legisladores para que voten la entrega del territorio nacional. Esperemos que como ayer dio un ejemplo la selección argentina, quienes tienen que votar hoy, piensen en la celeste y blanca.

Por eso, Magdalena, felicitaciones hoy por este primer acto, me llena de orgullo, me gusta ver cómo en Avellaneda hay una política de Estado y cómo esa política tiene un equipo, cómo ese equipo tiene continuidad, cómo tienen las ideas claras, y cómo Avellaneda en su gestión es, ha sido, y va a ser siempre un ejemplo para toda la provincia de Buenos Aires. Gracias, Magdalena.

Y por último y termino, porque son momentos de heroísmo y de emoción, lo escuchaba a Alejandro [Alejandro Oleiro, exdirector ejecutivo del Hospital Interzonal General de Agudos "Presidente Perón"] contar esto de que acá, a dos casas vivían sus abuelos, que esto significa reconocer el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, el compromiso de quienes dejan la vida todos los días para cuidar la salud de los demás. Atravesamos una pandemia, atravesamos momentos muy difíciles. Estamos hoy ante una política de intento de asfixia y abandono de todas las provincias argentinas y de la nuestra; son momentos difíciles, creo que son los momentos donde hay que revisar y tener siempre presentes los ejemplos de los que hicieron las cosas bien, de los que hicieron su trabajo desinteresadamente, de los que dejaron un pedazo de su vida por los demás.

Así que, a todos los trabajadores y trabajadoras de la salud de la Provincia de Buenos Aires, hoy representados en vos, Alejandro, que estaban ahí tus abuelos acá cerquita y acá están tus nietos, así que sigue supongo que muy alta esa tradición que abrieron ellos viniendo a la Argentina, viniendo a Avellaneda y que estarían muy orgullosos,…