CASTELAR

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de un Centro de Atención Primaria de la Salud

Martes 21 de Julio 2026

¡Qué días, qué días! Ayer volvía la selección nacional, después de ese ejemplo que nos dio de defensa en la camiseta. Volvía, y como no podía ser de otra manera, los cuidamos acá en nuestra Provincia de Buenos Aires. Así que, un aplauso, un reconocimiento. Vuelve Messi también, se va a Rosario. Su padre, que está con problemas de salud, teniendo los recursos que tiene, viene a atenderse y a acompañarlo acá en la Argentina. Así que, un aplauso y un reconocimiento también al sistema de salud, a las universidades, a los médicos, a la formación, a los enfermeros, enfermeras.

Tenemos una escuela sanitarista que tiene una enorme y larga historia, y que es admirada y reconocida en todo el planeta. Un médico argentino, un odontólogo argentino, enfermeros, algunas tecnologías que tienen que ver, algunos tratamientos, como el bypass, Favaloro… También los premios nóbeles que tienen que ver con la cuestión del sanitarismo y de la salud en la Argentina, son reconocidos en todo el planeta.

Es un sistema que se armó desde lo público. Fue inversión de todos los argentinos, en momentos en que nuestro país se estaba formando o estaba, más adelante, tomando una fisonomía industrial, de desarrollo, decidieron ahí quienes nos precedieron, invertir mucho en salud pública, en formación de salud, en investigación, en salud. Es reconocida en el mundo entero la salud y las capacidades que tiene: científicas, tecnológicas, de creatividad, pero también una escuela y de cuidados, que tiene una historia muy larga.

Creo que tenemos la desgracia de que quienes gobiernan hoy a nivel nacional no reconocen la importancia que tiene la salud pública en la Argentina. No lo reconocen y, además, no solo se trata de una cuestión simbólica, sino que vinieron a destruir el Estado; y junto con el Estado, la universidad; y junto con la universidad, la ciencia, la tecnología, nuestros saberes, nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras costumbres. Se quieren llevar todo puesto. Creo que hay mucho para decir, mucho para hablar de esto, mucho para sufrir con lo que está pasando a nivel nacional, como pueblo, obviamente los que menos tienen son los que más sufren el abandono del Gobierno de Milei.

Pero más allá de todo esto que se puede decir, que se puede hablar y que se puede discutir, nosotros le respondemos a ese modelo de deserción, de abandono, de crueldad, con hechos. Este es un hecho. Esto es lo que Morón Sur necesitaba, lo que precisaba: un centro de salud.

Yo veía la foto recién —Rogelia, me mostraba en su teléfono, ya me las había mostrado Lucas [Lucas Ghi, intendente local], que tiene ahí las placas— de lo que era esto. Era una casa abandonada, un lugar que se estaba cayendo a cachos y que, sin embargo, hoy tiene un Centro para la Infancia y un Centro de Atención Primaria de la Salud.

Siempre con Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud] polemizamos un poco, porque lo llamamos centro de salud. Sus siglas son CAPS: Centro de Atención Primaria de la Salud. A mí me gusta decir un hospitalito porque —claro, no es técnicamente correcto, pero bueno— tiene 6 consultorios, odontología, ginecología, obstetricia, una farmacia. Porque cuando uno piensa en un centro de salud, históricamente, eran los pequeños lugares en los que se hacía atención, había un botiquín, había tal vez una enfermera, enfermero, un médico cada tanto; y esto es absolutamente distinto. Sabemos que en este barrio y que en los barrios de toda la provincia de Buenos Aires había siempre algún lugar donde ante una urgencia, una emergencia se podía recurrir, pero que ese lugar no tenía las instalaciones, las capacidades para dar todas las respuestas adecuadas, ni el tamaño, ni el diseño, ni la tecnología.

Ahí están, llegaron ayer, están envueltas todavía, pero están, además de todos estos consultorios, de todas estas instalaciones, llegaron las computadoras para la historia clínica digital que ahora hay en la Provincia de Buenos Aires. Ese sillón odontológico siempre que vamos produce algo de fascinación. Porque es un sillón donde se sabe que van a poder recurrir los pibes, también las personas mayores para poder tener una atención odontológica. Antes en el Estado no había tanta odontología. Había cosas que no había, entonces quedaba por privado, como nos pasa con la salud mental.

La salud mental que es tan necesaria; hoy los pibes y las pibas te hablan de salud mental, antes no era tan habitual, tan frecuente, pero no había en los hospitales públicos, no había odontología en los centros de salud, no había salud mental en los hospitales, entonces había cosas que tenían que ver con la salud, con esta idea de que tiene que haber acceso, posibilidad de tratamiento más allá de la capacidad y el poder adquisitivo de cada una de las familias, más allá del lugar donde vivían, pero había cosas que no estaban consagradas, algunos tipos de prestación que no estaban consagrados como que el Estado tenía que ocuparse.

Entonces así tenemos, recorriendo la provincia y la Argentina, que el estado de la salud bucal, a veces, aunque hay otro tipo de atención, la boca expresa la falta de atención, y no es que la gente no quiera, sabemos lo que significa para alguien tener un mal estado de salud en la boca, que esto se ve, y después en los trabajos, en las relaciones, que faltan dientes o que no están bien cuidados, y esto además a veces causa infecciones, que se generalizan y que terminan a veces en los más tremendos problemas, y eso eraporque, y para discutir con el modelo que nos propone Milei, porque pensaban, y algunos piensan, que el mercado resuelve todo.

Nos vienen a decir que hay que destruir el Estado porque no sirve para nada, pero… ¿no es que cuando lo destruyan la cosa va a estar peor porque va a haber una ausencia? ¿No es al revés de como dice Milei? El Estado le saca la bota que tenía encima del privado y entonces, ¿cuál sería el resultado? Que todo el mundo va a poder acceder a la educación, a la salud, y que el problema era el Estado que lo impedía. Miren qué perverso, miren qué jodido, y miren qué mentiroso este discurso.

Acá lo tenemos, tenemos en toda la provincia de Buenos Aires que había una vacancia y una ausencia, no solo a veces de cuestiones básicas de salud, sino particularmente de salud bucal y de salud mental. No se podía si no era por privado. ¿Qué es lo que pasó? ¿Cuál fue el resultado? ¿Cuál fue la evolución de esta idea fantástica de que el mercado resuelve todo? Que tenemos millones y millones de argentinos y argentinas y de bonaerenses que se quedaron sin atención odontológica y sin atención de salud mental. Y no lo resolvió para nada el mercado.

Esa mano invisible hay cuestiones que no atiende, y no atiende porque solo llega el que tiene la plata. Entonces, voy un pasito más allá en el razonamiento: a eso lo llaman libertad. Libertad sería que el que tiene plata se puede curar la boca o puede atender algún padecimiento, algún sufrimiento que tiene de salud mental, y para los demás no hay nada. Eso no es libertad. Ya lo estamos viendo dolorosamente en la República Argentina. Eso es lo más distante que puede haber a la libertad real, a la libertad bien entendida, la que está consagrada en nuestra Constitución Nacional. Libertad es que el que tiene un problema en la boca y aunque no tenga los recursos y la plata necesaria para atenderse por privado, pueda tener la boca bien en un consultorio como este.

Hoy leía un estudio que se hizo sobre el endeudamiento, lo que está generando el Gobierno de Milei. Como decía el Papa Francisco —ya que lleva el nombre…— cuidado con los falsos profetas, cuidado con los que vienen a decir que hay soluciones mágicas, milagrosas, y cuando les toca una responsabilidad se hacen los distraídos o se toman el palo y se van al exterior a juntarse con Trump o con Musk o con vaya a saber qué millonario que viene a sacarnos plata y exprimirnos el bolsillo y no nos trae nada. Cuidado con eso porque el resultado es que no queda nada para el que necesita.

Y miren lo que está pasando hoy. Hemos llegado a niveles de endeudamiento que recuerdan, y en la serie muestran, que son equivalentes solamente a crisis gravísimas, las peores que tenemos memoria, como la de 2001. Endeudamiento elevado, imposibilidad de pagar la deuda a la gran mayoría de los que han tomado crédito. ¿Y crédito para qué? Dicen: “la gente se está endeudando”. ¿Habrá inversión? ¿Habrá una enorme inversión? No. La inversión está en los peores niveles —la local y la extranjera— de toda la historia. Milei no trajo inversiones, trajo deuda. ¿Y deuda para quién? Para las familias. Familias endeudadas que utilizan la tarjeta, el descubierto en el banco o, si no, la billetera digital. Está bastante tramposa la billetera digital también. A los pibes, a las pibas: “‘tocá acá y vas a tener no sé cuánta plata”. Y después la letra chica del contrato es que la tasa de interés es absolutamente usuraria.

Hablemos con los hechos: gente que se ha endeudado con el banco, no da más, entonces se endeuda con las billeteras, que además no están registradas como entidades financieras, por lo tanto tampoco aparece una alerta. Gente que después se ha endeudado con la oficinita o con el negocito de crédito. Ese sí, a tasa de interés absolutamente impagable. ¿Para qué? Para pagar la comida, para pagar el alquiler, para pagar un remedio. La verdad, es un modelo que está exprimiéndole en el bolsillo a la gente. Y cuando se lo exprimió, la obligan a endeudarse. Y después tenemos los niveles de mora, los niveles de incumplimiento más altos de toda la serie. Es decir que te endeudan para pagar lo básico. Y después la cuota de la deuda te impide pagar lo que antes ya tenías complicaciones. Es perverso, es asqueroso. Y eso pinta de cuerpo entero al modelo de Milei. Sí, Milei, no se llega a fin de mes y la gente está con problemas de laburo.

Ese es el modelo que trajo a la Argentina. Por eso, yo quiero decir de nuevo que nosotros estamos en la vereda contraria. Aunque nos persigan, aunque nos quieran asfixiar, fundir, no vamos a arrodillarnos con un Gobierno nacional que ahora busca que los gobernadores le voten por extorsión. Los funde y les presta para que le voten. La verdad es que eso no es democracia, eso no es parlamentarismo, eso no es república; es chantaje y extorsión para que voten en contra del pueblo.

¿Y cómo respondemos nosotros? Obviamente con el micrófono, pero sobre todo con los hechos, decía. Vine, Lucas, creo que 14 veces a Morón. Y tengo acá la lista. Hemos inaugurado escuelas, asfaltos, hemos entregado escrituras, hemos inaugurado tres centros de salud, hemos equipado los hospitales. Es muy triste porque no es que no haya plata, es que la usan para la timba. No es que no haya plata, nos endeudan todos los días, pero ni un dólar, ni un recurso va a parar a la salud de la gente, a la educación de la gente, al trabajo y la producción de nuestro país y de nuestra provincia.

Por eso creo que hay que seguir marcando estas diferencias. Porque este modelo de Milei nos lleva a un callejón sin salida, de más endeudamiento, más desesperación, más sufrimiento y cada vez una Argentina menos desarrollada y con menos soberanía.

Por eso, creo que lo que nos queda a nosotros es seguir trabajando acá, en la provincia de Buenos Aires, intensamente para cuando abandone el Gobierno nacional, como lo hizo con un centro universitario, Lucas, importantísimo que tenés acá cerca, un centro que le va a traer formación universitaria a nuestros pibes y pibas, eso quiere decir perspectiva de futuro. Se venía haciendo con el Gobierno nacional cuando Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos] era ministro nacional, lo cortó Milei, lo va a continuar el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Más allá de las dificultades, más allá del ahogo, más allá de los problemas, sabemos cuáles son las prioridades de Morón. Así que, Lucas, ven…