SALTO

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de la nueva Estación Transformadora

Miércoles 22 de Julio 2026

Buenos días. Curita [Ricardo Alessandro, intendente local], Camilo [Camilo Alessandro, secretario y Coordinación General de Gobierno local], es una alegría estar de vuelta en Salto, estuvimos hace relativamente poco, pero hoy recapitulábamos y esta es mi sexta visita a Salto como gobernador, así que es una alegría poder estar de nuevo acá. Recordábamos también la primera vez que vine con el Clio como candidato, ahí con Carli [Carlos Bianco, ministro de Gobierno], que nos recibió el Curita en la municipalidad. Y desde aquella época, de lo único o de lo principal que hablamos era de los proyectos del Curita para llevar adelante acá en Salto. Y puedo decir con satisfacción que ha hecho de todo, por lo menos hasta ahora, porque todos sabemos lo difícil que está la mano con el Gobierno de Milei, lo difícil que está la economía, si la gente y las familias no llegan a fin de mes, los municipios, las provincias tienen los mismos problemas.

Así que está muy difícil, pero cada vez que vine a Salto lo hice para llevar adelante e inaugurar, junto con el Curita, algunos de los proyectos en los que estaba pensando, que tienen que ver con vivienda, educación, electricidad, escrituras. La verdad, hemos hecho de todo. Y hoy también me recordaban —porque estuvimos en Gahan— que es la segunda vez que estuve en Gahan; una vez llevando viviendas y otra haciendo la obra tan importante que inauguramos hoy.

Estas ideas extrañas que vienen desde el Gobierno nacional de que no hay que hacer obra pública, que cada uno se salve solo y que el mercado te soluciona todo, esa ideología que nos bajan desde el Gobierno nacional, yo quiero discutirla, quiero refutarla, quiero —si lo quieren decir de esta manera— directamente destruir esa idea con un hecho que pasó hoy y que tiene que ver con lo que vinimos a hacer.

Hoy estuvimos en Gahan, una pequeña comunidad, una localidad del interior de la provincia de Buenos Aires, que tenía un problema que tiene que ver con la energía, la obra pública, la infraestructura. Si no hay energía, si no hay capacidad eléctrica hay un techo al desarrollo, a la producción, a la cantidad de viviendas que puede haber, de familias que se puedan radicar. Hoy estuvimos ahí cortando una cinta muy importante, que tiene que ver —con un transformador diría uno— con una planta eléctrica para darle más electricidad. Es una obra que salió aproximadamente 5 millones de dólares. Es una obra cara, costosa. No hay forma de que los vecinos, ni de Salto ni de Gahan, juntando plata, pagando las tasas, haciendo una colecta, una rifa o una kermese, o lo que sea, consigan esos recursos. La infraestructura es muy cara, pero fíjense que sin la ampliación de la capacidad eléctrica estaban a tope.

No podían instalarse ¿quiénes? Nuevos vecinos, decía, pero también empresas privadas. Miren la tontería que nos quieren hacer creer, que hay que decidir si es todo Estado o si es todo privado, y Milei dice “todo privado” y entonces cortó las obras en las rutas, cortó las obras en las escuelas, cortó todo. Y la gente hoy está endeudándose para llegar a fin de mes.

¿Pero qué problema teníamos? Había un techo que no lo podía transponer la propia comunidad por las suyas, y el mercado, los privados, tampoco. Porque ¿quién tiene 5 palos verdes para hacer la energía que se necesita? Puede venir un empresario que quiere hacer una inversión, radicar una empresa, es más trabajo para Salto, más producción para la Provincia, pero no tiene los recursos para hacer su inversión y poner la energía, como no los tiene para hacer la ruta, para hacer la obra hidráulica.

Así que, cuando hoy inaugurábamos esta ampliación de la energía, que la multiplicamos por diez, que le quitó esa frontera, ese techo, esa barrera que tenía el crecimiento, me decía Camilo: “¿Sabés qué? Inauguramos esta planta y dos empresas nuevas se vienen a radicar en Salto”. No hay que elegir ridículamente todo Estado o todo mercado. Para nosotros, que venimos del peronismo, es el Estado y es el mercado. Es la obra pública y es la inversión de las empresas. Y esto está demostrado hoy, para la ridiculez esta de que cortando la obra vamos a tener desarrollo. ¡Imposible! No va a ocurrir, no va a pasar.

Otro ejemplo —y yo la verdad que admirado—, el centro universitario que tiene Salto. Hoy Carli Bianco, con el programa Puentes, inaugurando una ampliación, más aulas para el centro universitario. Y a mí me interesa dar una pequeña explicación, porque esta es una política nueva, que llevamos adelante desde este Gobierno provincial, desde nuestro primer mandato: centros universitarios en los municipios de la provincia de Buenos Aires, del interior de la provincia de Buenos Aires.

Creo que alguien que mira desde el Obelisco o desde Washington, de Nueva York, con esas ideas de que todo tiene que ser privado, de que el que quiere ir a la universidad que se la “garpe”, ni siquiera entiende cómo funciona, cuál es la realidad que tenemos. Nosotros, en la provincia de Buenos Aires, tenemos cerca de 4 millones de habitantes viviendo en el interior de los 17 millones que tiene la provincia Si fuéramos una provincia con solo el interior nuestro, también seríamos la provincia más grande.

Entonces es una cantidad enorme de población, son familias, personas, pibes y pibas, sueños, que entre eso que quieren hacer, en general –y nos pasa cuando vamos al secundario y recorremos los secundarios, preguntamos, y hay una cantidad importante, casi, me animo a decir, casi mayoritaria de estudiantes, pibes y pibas nuestros– quieren seguir estudiando, tienen ese sueño, esa aspiración, tienen una vocación, una idea, una carrera, quieren hacer un esfuerzo, quieren estudiar. ¿Y qué problema hay? Si fuera privado, lo aviso para que se entienda bien, vieron que Milei está desfinanciando la universidad pública y le baja los fondos. Sacamos cinco leyes y no aplica las leyes para no darle fondos a la universidad porque piensa que no tiene que haber universidad pública.

Miren qué cuestión básica, qué diferencia: la universidad pública de la Argentina es famosa en el mundo, tiene prestigio internacional, tenemos premios nóbeles que salieron de nuestras universidades públicas y gratuitas. ¿Y qué tiene de interesante esto? Que cualquiera que quiera ir a la universidad, tenga el deseo, quiera hacer su sacrificio, tenga la vocación, el talento, puede seguir estudiando porque es gratuita. Si no, de todos esos talentos, solamente podrían estudiar los que tienen una millonada para pagar la cuota.

Entonces alguien dice: “que vaya el que pueda”, y lo mira de una manera individualista. “Que se la pague porque es para él y después va a ser ingeniero, va a ser médico, entonces va a recuperar. Es un tema personal”. Yo les explico que no, le quiero explicar a Milei que no, que acá el problema es que en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires necesitamos más médicos, más ingenieros, más arquitectos. No es un problema individual; es un problema colectivo, es un problema social, es para el bien y el desarrollo del pueblo de la provincia de Buenos Aires. Es para todos y todas. No lo miremos desde el egoísmo, desde el individualismo, porque no es así. Los talentos que nos perderíamos si los pibes que pueden ir a la universidad y no tienen la guita y no tienen los recursos se quedan afuera por la cuota. Los talentos, las capacidades, las posibilidades que nos perderíamos como pueblo.

Y están desfinanciando la universidad pública, que ahora la Argentina, famosa por su universidad pública, está perdiendo alumnos, entre que los alumnos no tienen plata ni para ir a cursar y que cada vez se pueden poner menos docentes, menos horarios por el ajuste de Milei. Estamos achicando el país y limitando nuestro futuro, es como lo de la energía. Si no tenés energía, no vas a tener más industria, más trabajo. Si no tenés universidad, si no tenés formación, no vas a tener más ciencia, más desarrollo, más soberanía.

Por eso, está esta discusión que hoy se da en la Argentina y yo sé que algunos de aquí, el voto es algo en lo que uno no tiene que meterse, cada uno decide, después se la ve con su conciencia, yo no vengo a discutir eso, pero sepan que Milei nos quiere dejar sin universidad; sepan que Milei nos quiere dejar sin industria y lo está haciendo; sepan que paró toda la obra pública en la Argentina; sepan que a ustedes y a nosotros nos dejó sin escuelas, porque había 80 escuelas, paró la ruta y ahora, todo lo que quede, va a haber que pagarlo. Y nos dejó sin obras hidráulicas, nos dejó sin fondos para los jubilados de la Provincia, para los maestros de la Provincia. Esa es la realidad. No estoy haciendo ni campaña —que falta mucho—, ni chicana, es lo que está pasando. Y si a la gente no le alcanza, a los gobiernos menos. Y así estamos. Lo decía hasta nuestra propia selección, así estamos.

Y yo decía que sin universidad pública, mucha gente se quedaría afuera; pero aún teniendo universidad pública y gratuita teníamos un problema en nuestra provincia de Buenos Aires, que es que los que viven en el interior, en los pueblos del interior, en los partidos nuestros del interior de la provincia, aún cuando la universidad sea gratuita, tienen que irse de su pueblo para estudiar. Es una barrera más. Tienen la misma vocación, capaz el mismo talento, capaz tenemos un genio ahí que quiere estudiar algo, pero nació en un pueblo del interior de la provincia y le cuesta todavía más, porque tiene que irse a vivir a una localidad distante, más grande. Además, se separa de la familia, no todos quieren hacerlo; además, después tal vez no vuelve, tal vez hasta porque le fue bien. Eso es el desarraigo, de que se pierden talentos… Alguien que quiere laburar donde nació y no puede hacerlo porque se va a estudiar y después agarra otro camino.

Había un problema. Entonces decidimos algo: resolvimos una política que va a contramano del Gobierno de Milei, va para el sentido exactamente contrario y es lo que vinimos a hacer y a decir hoy. Y lo vimos funcionando. Nosotros creemos que el derecho a tener educación es para todos, para todas, más allá del bolsillo y del lugar donde nacieron. Entonces, ¿cuál era el desafío? Que aquellos que viven en pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires puedan también tener estudios universitarios ahí donde nacieron, puedan también formarse, no seguramente la misma oferta, no todas las carreras, pero tengan la posibilidad de tener un diploma universitario en la localidad, en el municipio, en la ciudad, en el pueblo donde nacieron.

Entonces largamos el programa Puentes, que nos permite hacer centros universitarios, junto con los intendentes que laburan, en los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires. Y esto permite, por lo menos, tratar de achicar esa brecha de desigualdad que hay y que se pueda estudiar en el lugar donde se nació. Es muy importante, por el bolsillo, también por lo afectivo.

Hoy acabamos de inaugurar la tercera ampliación del centro universitario en el CUM, Centro Universitario Municipal; trabajo que venían haciendo, que nosotros aportamos, y tenemos 81 centros universitarios en los municipios de la provincia de Buenos Aires. La provincia de Buenos Aires tiene un poco más de igualdad, un poco más de justicia social, un poco más de acceso a los pibes y pibas para que puedan estudiar ahí donde nacieron. Es una política que nos venimos dando.

Y quiero felicitarte, Curita, quiero felicitarlo, Camilo, porque acá, en Salto, hoy tienen 430 pibes y pibas estudiando carreras universitarias en su municipio. Hoy dimos dos diplomas y se reciben, por supuesto. Y fíjense: mientras Milei cierra las universidades nacionales, nosotros abrimos centros universitarios para que tenga el pueblo de la provincia, para que tengan ustedes, para que puedan ir, para que no tengan esa barrera, para que puedan tener un futuro mejor, que es lo que finalmente estamos discutiendo: qué va a…