ENSENADA
Palabras del Gobernador Kicillof durante la apertura del Seminario de Centros Socioeducativos y Comunitarios
Viernes 11 de Julio 2025
<a href="https://www.youtube.com/embed/5MgfXb7Kx8?wmode=opaque">Embedded video for Palabras del Gobernador Kicillof durante la apertura del Seminario de Centros Socioeducativos y Comunitarios</a>
Buenos días a todos, a todas. Casi, hoy, con una misión imposible, que es hablar después de Mario [Mario Secco, intendente de Ensenada]. Ya solo hablar después de Mario no es fácil, porque las palabras que dice las siente, y además lo dice con la pasión de la dirigencia política en sus mejores tradiciones. Así que gracias, Mario, por recibirnos en Ensenada. Yo voy a tratar de que llegue lo que tenía previsto, pero lo he dicho siempre, hablar después de Mario es difícil, hablar después de Alberto [Alberto Sileoni, director de la Dirección General de Cultura y Educación], imposible. Y lo digo porque tiene la palabra justa, siempre, para describir, a veces, cuestiones muy complejas desde lo conceptual y lo práctico, pero de una manera cargada de emotividad, cargada además de conocimiento, de experiencia y de enorme sabiduría, y algo que tiene Alberto que creo que es lo que después deja la voz temblando, es la sensibilidad. Gracias.
En primer lugar celebrar la existencia del seminario porque hemos participado durante esta etapa de gobierno en la provincia de Buenos Aires, de muchísimos encuentros de Educación, pero que forman parte también de lo que se hace en Salud, en Desarrollo Social, incluso en Seguridad. Hace poquitos días lo hicimos. Que es una práctica que tiene que ver con una forma de gobierno que intentamos y creo que estamos logrando establecer e instalar en la provincia de Buenos Aires, que es un gobierno que tenga políticas públicas, que planifique, que en cada una de las áreas de gobierno tenga objetivos claros, cuantificables, que sea un gobierno que esté en permanente mejora, en permanente discusión, que las políticas públicas se amplíen, que seamos innovadores en materia de políticas públicas.
Todo eso es algo que ocurre, pero ocurre también con un método que creo que es bastante original y distinto y que está siendo transversal a todas las áreas, que es esta cuestión de generar, de producir espacios de reflexión, de encuentro, espacios de elaboración, seminarios, pueden ser congresos en cada una de las áreas para cada una de las políticas. Donde reflexionemos sobre nuestra práctica, donde pongamos sobre etapas de balance cada una de las decisiones que vamos tomando, pero hacerlo de una manera participativa, en donde se incluya, se le dé entidad, se le dé escucha también a quienes llevan adelante esas políticas públicas, a quienes están todos los días en los puestos de trabajo, que a veces, como en este caso, son puestos de lucha.
Y creo que representa una novedad en términos de lo que venimos hablando hace mucho tiempo, de la cuestión de la planificación de las políticas públicas. Una práctica que se había abandonado o se había burocratizado de forma tal que, como pasa a veces con las plataformas de los partidos políticos, hay una obligación legal de presentarlas entonces se pone cualquier cosa, prácticamente hoy uno diría que lo podría elaborar una inteligencia artificial, a veces con ventaja.
Y nosotros buscamos revalidar y hacer renacer la práctica de la planificación desde el Estado. Una práctica que en la tradición política argentina, internacional, pero particularmente argentina, tiene que ver con la etapa de posguerra y con el hecho de que cuando a uno le toca una responsabilidad de gobierno nada esté sometido ni a la arbitrariedad, ni a la improvisación. A veces, una improvisación que da frutos, pero que no deja de serlo, ni que quede sujeto a la sabiduría y la capacidad de quienes encabezan cada una de las áreas de gobierno o aún las mismas cabezas del gobierno, sino entrar en el ejercicio de planificar la política pública, de buscar objetivos, tener propósitos, tener metas.
Esa práctica de planificación en la República Argentina por supuesto que tiene una marca registrada y es la del peronismo. Los planes quinquenales, las políticas que se revisaban periódicamente, que se reformulaban y que se iban llevando a cabo y que luego daban frutos, resultados, a veces según la expectativa, a veces por encima, a veces por debajo, pero sobre todo que se convertían en un modo de gobernar rindiendo cuentas.
Hoy vengo a decir que este seminario, a dos años y medio de la implementación de la política de nuestros centros socioeducativos y comunitarios, está inscripto dentro de las tradiciones, para mí más fructíferas, más nobles y, además, más arriesgadas, porque planificar es un riesgo. Si uno toma decisiones al correr del tiempo y con los días y dice, “vamos a hacer esto”, puede salir bien, puede salir mal, pero nadie sabe si está adentro, por arriba o por debajo de lo previsto. Si se ha cumplido algún propósito o algún objetivo. Planificar también es correr un riesgo, es tomar la responsabilidad de “vamos a hacer tal cosa, vamos a hacer tal otra y vamos a conseguir tal fruto”.
Así que este seminario está dentro de esa cultura de la planificación. La planificación implica revisiones periódicas, reformulaciones, cambios de rumbo, no es una política que le da rigidez a la acción del Estado, sino todo lo contrario, le da una flexibilidad razonada, lejos del azar y la arbitrariedad. Pero yo creo que la novedad, por lo menos en materia de política pública, que venimos a plantear, es que no alcanza con planificar, sino que buscamos una planificación participativa, donde todos los actores, todos los elementos que componen la política pública, tengan voz, tengan voto, sean escuchados. Y yo entiendo que esto puede leerse abstractamente como dentro de una tradición simplemente democrática.
Yo creo que es más profundo. Es la comprensión de que para que una política tenga éxito, llegue a obtener el resultado que busca, se necesita que esté instalada, que esté asumida en quienes la tienen que llevar adelante. Hablaba de la planificación. Puede haber modos de la planificación que provengan desde la torre de marfil, desde la academia, las oficinas públicas, la jerarquía, digamos una planificación desde arriba para abajo, donde se dice “acá lo que hay que hacer es esto, este es nuestro plan, esta es la línea presupuestaria, y vamos a llevarla adelante”.
Yo creo que eso está destinado al fracaso. Que ha habido muchas experiencias de planificación autoritaria, donde se propone determinada cuestión, determinada línea de acción, se dice, “ esto está muy bueno, está perfecto, lo pensaron las mejores mentes, las mejores cabezas. Así que adelante, llévese y póngase en marcha esta política”. Yo no creo en eso, creo en la planificación, pero no en una planificación que provenga desde las altas esferas o desde decisiones que existen ahí en los edificios públicos o donde sea y que luego se arrojan al territorio, se arrojan a quienes la llevan adelante de una manera impuesta.
Yo creo sí en la planificación, pero en una planificación que se articule y se elabore de otra manera. Por eso vengo a festejar el seminario, porque sobre todo cuando se trata no de simplemente abordar una problemática determinada, sino cuando se trata de articular y de elaborar políticas que afecten a todo un área del Estado y que tengan como objetivo transformar cuestiones que no están funcionando bien o que hay que mejorar, o realidades nuevas, cuando son políticas de transformación.
Se necesita la planificación, pero lo digo con más precisión, esa planificación, si es sólo una planificación ciega, impuesta y viene desde arriba para abajo, no va a andar. Lo que se necesita para transformar realmente realidades complejas, heterogéneas y dinámicas, es que sea una planificación participativa, lo digo con claridad, con la intervención directa en el diseño, en el control, también por supuesto en la evaluación de quienes llevan adelante las políticas. Esto es lo que vengo a celebrar hoy, que estamos reunidos para discutir cómo seguir adelante con los centros socioeducativos, con los que todos los días ponen el cuerpo.
Esto tiene, por supuesto, derivaciones filosóficas, también políticas, ideológicas, pero creo que no es difícil de explicar. Nosotros pretendemos transformar una realidad un poco a contracorriente. Entonces, implica que en la práctica cotidiana, que en cada lugar de acción y de implementación de la política se nos presenten realidades que tal vez no estaban previstas y que además están bajo disputa, están en terreno de discusión y de disputa. Es decir que para absorber, para comprender, para tener en cuenta todos esos factores hay formas del conocimiento que piensan que pueden abordar este objeto desde afuera o desde arriba. Pero yo creo que no es difícil explicar que la única forma de comprender, de realmente conocer la realidad que tenemos que transformar es en la práctica cotidiana, diaria y en cada uno de los lugares donde se lleva adelante la política.
Si no, es imposible, siquiera describirla. Entonces, llevar adelante seminarios para evaluar las políticas, para reformularlas, mejorarlas, seminarios que cuenten con la participación de quienes las ejecutan y las llevan adelante, no es una cuestión optativa desde este punto de vista, es una necesidad. Porque, obviamente, pretendemos transformar, pero no podemos transformar lo que no se conoce y no podemos conocer lo que no se vive y no se experimenta y no se puede vivir y experimentar lo que realmente no se quiere y no se ama.
Creo que puede parecer una cuestión menor, pero para mí es central en términos de la comprensión de qué es el Estado, qué Estado queremos, cómo queremos que funcione, que mejore, cómo queremos dar respuesta. Después voy a volver sobre algunas cuestiones que tienen que ver con esto, pero celebro que nos demos el espacio, que hagamos el esfuerzo, porque cada uno tiene una realidad exigente y tareas exigentes, que nos demos el tiempo para reflexionar colectivamente, compartir experiencias, dar escucha. Y yo quiero valorar que el Ministerio de Educación que lleva adelante Alberto, se ha hecho carne de este modo de gestionar y no paro de observar, y cuando puedo participar, de estas instancias, de estos espacios de planificación participativa, que tienen en cuenta la voz, la mirada, la comprensión y la experiencia de cada uno de los trabajadores y trabajadoras del Estado y de la educación pública en la provincia de Buenos Aires.
Así que, muchas gracias Alberto, muchas gracias a todo el equipo, porque hay que hacer la política, llevarla adelante, pero también hay que darse el tiempo para estar en un permanente proceso de mejora, como digo, democrática, participativa. Es una novedad, créanme que es una novedad, alguno dirá “nuevas canciones”, llámenlo como quieran, pero es una forma de gobernar distinta.
Luego, algún comentario sobre la cuestión de la educación pública y los debates que se están llevando adelante hoy, si los podemos llamar así, debates, discusiones, a veces los llaman conversaciones en las redes, pero hoy está la educación pública bajo ataque en toda la línea. Porque hay un ataque presupuestario, ustedes saben que el Gobierno nacional, Javier Milei, que de una manera descarnada también, lo hemos hablado y lo explicaba bien Alberto, ha habido en la historia argentina, en la historia política argentina, en la historia de los gobiernos de la Argentina, varias experiencias de la derecha.
Lamentablemente, nuestro pueblo, nuestra educación, nuestros pibes, nuestras pibas han sufrido varias veces, varias experiencias, varios experimentos de la derecha gobernando la Provincia, gobernando la Nación y siempre estas políticas se fundamentan de diferentes maneras, están acompañadas, equipadas de discursos, de explicaciones, de ideologías, pero siempre, inician la embestida y la ejecutan a través de la cuestión presupuestaria. Son planes de ajuste y de un ajuste que significa reducir salarios, de…