Llegaron optimistas a la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Con enorme confianza en que el veterano Lula lograría la victoria parcial. Es más, el triunfo definitivo tampoco les sonaba descabellado. Pero la noche electoral del 4 de octubre acabó en disgusto colosal para Rhian Silva, de 23 años, para Julia de Oliveira Szöke, de 25, estudiantes de Historia, y para toda la izquierda brasileña. Conmocionada, hizo un luto breve y se puso en acción tras un llamamiento de Lula a la movilización general. “Lo primero que nosotros hicimos fue decirnos: ‘No podemos caer en el pánico o la desesperación. Quedan casi tres semanas. Vamos a por la remontada”, recordaba Silva el miércoles, en el campus de la Universidad de São Paulo (USP), pública, una de las mejores de América Latina.

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