Hace tres años, advertí en estas páginas que la mayor amenaza existencial para la humanidad podría no surgir de un asteroide callejero o un cataclismo cósmico sino de una inteligencia artificial incontrolada (AI). Hoy en día, la trayectoria hacia un Armagedón AI no se ha acelerado simplemente, ha salido violentamente de las vías de supervisión humana.
Los debates académicos de años anteriores sobre una pausa voluntaria de seis meses en el desarrollo de AI han sido enterrados bajo una avalancha de...