Después de la Revolución iraní de 1979, los nuevos líderes del país —religiosos y políticos— prometieron redistribuir la riqueza del país e hicieron movimientos para que Irán fuera independiente de la influencia occidental y los intereses empresariales. En las décadas desde entonces, la economía de Irán se transformó completamente, y está más cerca de lo que Yeganeh Torbati y Bozorgmehr Sharafedin describen como un “Estado de la mafia”, donde la fealdad a varias facciones se hornea en la economía política del país. En su nuevo libro Revolución robada: B